River venció superclásico ante Boca por Libertadores

Con lo justo, River sacó una pequeña ventaja y festejó en el superclásico. Venció a Boca por 2 a 1, con goles de Angel y Saviola; ganó bien, pero se conformó demasiado; el miércoles, el desquite.

18 de Mayo de 2000 | 10:50 | La Nación Online - GDA
River Plate 2 - 1 Boca JuniorsBUENOS AIRES.- Y ahora el que festeja es River. Con merecimientos, pero sin seguridades. Con justicia, pero sin exageraciones. Con lo justo como para disfrutar un poco y empezar a pensar en que no hay nada definido.

River le ganó a Boca por 2 a 1, en el primer partido por los cuartos de final de la Copa Libertadores y en el segundo acto de esta casual serie de tres clásicos en once días. Y lo hizo bien, aunque el resultado le impide sentirse seguro de frente al desquite, que se hará el miércoles próximo, en la Bombonera.

Comparado con el superclásico del último domingo, esta vez fue River el que metió presión desde el comienzo. Sin precisión, pero con vértigo y con determinación, el conjunto de Núñez arrancó decidido a imponer su presencia.

Le duró unos 5 minutos ese impulso. Exactamente hasta que Boca, que perdía en el medio campo, pudo afirmarse en su zona defensiva, ocupada hasta allí de devolver como fuera cualquier intento de River.

Y justo cuando Boca dejó de revolear la pelota y cuando River bajó un poco las revoluciones de su presión, Hernán Díaz envió un centro que Córdoba, molestado por Saviola y apretado por la presencia cercana de Samuel, despejó corto y dejó en los pies de Angel.El colombiano, con un remate algo mordido, puso el 1 a 0.

Unos minutos más tarde Hernán Díaz debió salir lesionado y ello terminó por complicar a River, porque el ayer volante le daba al equipo una dinámica que Franco nunca pudo ofrecerle. En definitiva, Boca se afirmó, le quitó la pelota a River y empezó a acercarse a Bonano.

Con pocas luces, pero con un Riquelme que siempre preocupa, el conjunto que dirige Bianchi debió hacer algunas modificaciones tácticas para mejorar. Por ejemplo: Delgado, que permanecía a la sombra de un Lombardi impecable, debió cambiar de la izquierda a la derecha.

Y en eso fue que Boca tuvo tres tiros libres, todos ejecutados por Riquelme. Los dos primeros no acercaron demasiado peligro, pero el tercero resultó terrible:se clavó en el ángulo superior izquierdo de un Bonano jugado al centro.

Y empezó otro partido. River se desacomodó y Boca lo aprovechó. No en el marcador, pero sí en el desarrollo. Gustavo Barros Schelotto levantó, Delgado desperdició un mano a mano y hasta Moreno tuvo una buena oportunidad.

En ese contexto terminó el primer tiempo. Y vale refrendar el momento, porque, al volver del vestuario, Boca, el que mejor estaba, sufrió un golpe demoledor:al minuto, Ibarra se dejó presionar por Gancedo, perdió la pelota y Saviola no perdonó.

Y otra vez cambió el partido. Ahora mandaba River ante un Boca desdibujado, lento, impreciso y con una actitud pobre, tal vez consecuencia del cansancio. Boca estaba obligado a salir, pero no se animó demasiado. Terminó acercándose más por inercia y por la actitud conformista de River que por impulso propio.

Gallego sacó a Aimar y puso a Berizzo. Angel terminó retrasado, al lado de Franco. Y River no buscó más. Terminó ganando merecidamente porque Boca hizo muy poco; porque, en definitiva, como equipo fue más, y porque, ofensivamente, Saviola hizo más que Delgado y Moreno juntos.

Pudo haber sido más ambicioso. No lo fue. Y ahora todo se definirá en la Bombonera.


Por Claudio Mauri
La Nación Online
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