El plan fisiológico de la "Roja"

Raimundo Santolaya es el encargado de optimizar el rendimiento físico de los seleccionados en su encuentro eliminatorio ante Bolivia. Se busca evitar las patologías por el apunamiento, a punta de chequeos diarios, rica dieta en carbohidratos y un programa de ejercicios progresivos en los 10 días que dura la Operación La Paz.

05 de Julio de 2000 | 15:34 | El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- Comienza la cuenta regresiva de la Operación La Paz que, entre sus aspectos fundamentales, busca alcanzar el nivel fisiológico óptimo de los 22 jugadores que nomine Nelson Acosta el próximo viernes para el partido eliminatoria ante Bolivia (19 de julio), en la capital altiplánica.

Es de suma importancia, por cierto, el trabajo médico para evitar las desagradables y hasta riesgosas consecuencias que conlleva el apunamiento o soroche, más conocido como "mal de altura" que siente el organismo en presiones atmosféricas más bajas en relación a la acostumbrada a nivel del mar.

Raimundo Santolaya, jefe del laboratorio de fisiología de la selección, es el hombre indicado para dejar "a punto" a cada los seleccionados, aunque aclara que el "éxito de la aclimatación no tiene que ver con el triunfo del equipo nacional".

Con esa honestidad y claridad, este doctor y académico de la Universidad de Chile aceptó conversar con El Mercurio Electrónico y referirse al plan de trabajo con la "Roja", los efectos patológicos de la puna, la alimentación y otros detalles a considerar cuando se suba a La Paz.

¿Qué programa tiene contemplado para la selección?

"Haremos lo mismo que en las eliminatorias pasadas cuando fuimos a Bolivia.
Básicamente, se trata de que superen en un tiempo mínimo los problemas mayores de adaptación de un hombre que vive a nivel del mar, al subir a una altura mediana como es La Paz (3.600 metros). Porque hay efectos en el proceso adaptativo, en que el organismo recibe una presión barométrica menor a su acostumbrada realidad".

Tal presión a nivel del mar, asegura Santolaya, es de 760 milímetros, en cambio en la altura paceña baja casi a la mitad, cuando "se está a unos 3.600 en la Plaza de La Paz o en el Palacio Quemado, más o menos".

Estará con el grupo casi 10 días, ¿por qué ese período y no otro?

"He diseñado modelos de aclimatación. Creo que hay evidencias fisiológicas y clínicas que demuestran que es mejor subir días antes a eso de subir el mismo día y jugar que, me parece, es un punto de vista fisiológico inadecuado. Si alguien va a estar 24 horas antes de un fuerte ejercicio, como jugar fútbol, se van a producir síntomas de apunamiento y posibles edemas pulmonares o cerebrales agudos".

¿Cómo es la evolución adaptativa del individuo durante ese tiempo?

"Medimos con un oxímetro digital cuál es la saturación de oxígeno durante la evolución de los primeros tres o cuatro días en la altura. Es natural que baje un poco en promedio, pues el organismo tiene que adaptarse. Si tiene la mitad de presión barométrica, hay menos aporte de oxígeno porque la cantidad de oxígeno en la altura es igual a la presión barométrica multiplicada por la presión de oxígeno que existe".

En tal sentido, el facultativo -alumno de los maestro de la altura en Perú- advierte que las primeras seis horas post-arribo a La Paz son claves. "Afecta a la gente que no está acostumbrada a la altura. La puna ocurre entre las seis horas de llegada y 48 horas después, hasta 72", añade

Luego de una semana de acondicionamiento, con chequeos diarios y una alimentación rica en carbohidratos, pero baja, "la mayoría se siente mejor, y en el aspecto fisiológico se cumplen ciertos elementos adaptativos del organismo".

Por ejemplo, al futbolista le "mejora su oxigenación de los tejidos, sube la presión arterial del oxígeno, aumenta la afinidad de hemoglobina con oxígeno para atraerlos más y transportalos y entregar oxígeno en la periferia a todos los tejidos".

El logro del programa, entonces, lleva a un éxito de las metas futbolísticas...

"El éxito de este proceso no funciona en relación al gol, al triunfo de la selección. El plan es para que el jugador rinda lo mejor posible del punto de vista clínico y fisiológici, ahora el funcionamiento en la cancha es otro cuento porque si el equipo juega mal o tiene mala suerte, no sirve de nada estar mejor acondicionado. Aquí se vive en utopia y apatía".

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