España derrota a EE.UU. 3-0 por Copa Davis

Después de 33 años España alcanzó la final de esta competición, la tercera en su historia, y se enfrentará contra Australia, precisamente el mismo rival que impidió al equipo español lograr el trofeo en las dos ocasiones anteriores.

22 de Julio de 2000 | 13:45 | EFE
SANTANDER.- Alex Corretja y Joan Balcells clasificaron hoy a España para la final de la Copa Davis de tenis al lograr el tercer y definitivo punto contra Estados Unidos, al ganar en el partido de dobles por 7-6 (8-6), 2-6, 6-3, 6-7 (5-7) y 6-3, y con ese triunfo se desató la fiesta en Santander.

Después de 33 años España alcanzó la final de esta competición, la tercera en su historia, y se enfrentará contra Australia, precisamente el mismo rival que impidió al equipo español lograr la Ensaladera en las dos ocasiones anteriores. Será del 8 al 10 de diciembre, pero en territorio español, donde se puede producir la gran venganza.

Si el día en la capital cántabra había amanecido bajo la bruma, la mente del capitán estadounidense, John McEnroe, debía de tener una apariencia similar, porque las dudas se le agolpaban a la hora de formar un doble de garantías para frenar el vendaval español después de las dos derrotas en los partidos individuales de la primera jornada.

Finalmente, el polémico líder del conjunto norteamericano se decantó por la veteranía de Todd Martin y la combatividad de Chris Woodruff, que en la primera ronda de la Copa Davis fue el artífice de la remontada ante Zimbabue.

La tensión del equipo de Estados Unidos contrastaba con la seguridad de España, que gozaba de la relajación de saber que tenía tres opciones de alcanzar la final. El capitán Javier Duarte confió una vez más en la pareja formada por Alex Corretja y Joan Balcells, que no defraudó.

La fiesta estaba preparada y las gradas se tiñeron con los colores de la bandera nacional. El premio que esperaba era grande, pero para conseguirlo habría que sufrir como nunca, porque los americanos ya habían anunciado que iban a vender cara la derrota.

Desde el principio se vio que España tenía que ganar de forma épica y remontando situaciones comprometidas, como en el primer set, en el que los pupilos de Javier Duarte siempre fueron por detrás en el marcador.

Sin embargo, la figura de Balcells se hizo grande por momentos gracias a sus ansias de gloria. Su juego permitió a España salvar un 4-1 en contra y dos bolas de set en la primera manga, que se decantó del lado español en el juego decisivo, en el que la pareja española levantó un 6-4 en contra.

Los estadounidenses jugaban bien a pesar de llevar una losa encima, la que suponía tener un 2-0 en contra y haber perdido numerosas ocasiones, como durante toda la eliminatoria, de mandar en el partido, pero Martin y Woodruff no estaban muertos y en la segunda manga se impusieron con claridad aprovechando el bajón anímico español.

La fiesta tenía que empezar cuanto antes. No se podía dejar a los norteamericanos crecerse, y la pareja de catalanes lo sabía. Por eso, en el tercer set salieron a atacar desde el primer juego alentados por un público santanderino incansable y, aprovechando los errores de un nervioso Woodruff, España forzó el cuarto set.

El juego del doble español seguía sustentándose en las acciones de un inspiradísimo Balcells, que quiere dejar de ser el oscuro cuarto hombre, el tipo de las patillas largas, para convertirse en otro héroe del tenis nacional, sin olvidar que a su lado tuvo el trabajo de su compañero Corretja.

Cada punto era un auténtico espectáculo, una lucha entre cuatro titanes que lo daban todo, pero el sino español era ir por detrás en el marcador y en la cuarta manga volvió a suceder tras un agónico juego decisivo.

Después de más de tres horas y cuarto de juego se llegó al último set. El calor y el cansancio pasaron factura a los jugadores estadounidenses y a los espectadores, donde los desmayos se sucedían.

Pero la angustia de más de cuatro horas mereció la pena, porque la pareja española logró, en un espectáculo inolvidable de golpes inverosímiles y acciones de auténtico lujo, un 6-3 que le da el pase para la final de la centenaria Copa Davis.

Después de todo el sufrimiento, la fiesta pudo desatarse. España está en la tercera final de su historia en la competición. Pero hasta el mes de diciembre, al equipo español lo único que le queda en la jornada de mañana es gozar de la vida, como reza la última canción de Julio Iglesias, presente hoy en las gradas de la pista de La Magdalena.
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