Brasil se reconcilió con la "torcida"

Brasil se impuso holgadamente 3-1 ante la selección de Argentina, en el estadio Morumbí. No obstante el triunfo "verdeamarela" y el segundo lugar que conquistó en la tabla, la hinchada local igual insultó al técnico Wanderley Luxemburgo por sustituir a Alex por César Sampaio.

27 de Julio de 2000 | 10:39 | EFE/DPA
SAO PAULO.- La selección brasileña de fútbol se reconcilió con su afición gracias a la victoria por 3-1 sobre Argentina, su más importante y holgado triunfo en las eliminatorias sudamericanas del Mundial del 2002.

Los 80.000 aficionados que llenaron el estadio Morumbi, de Sao Paulo, sin la fe de otros tiempos en la "verdeamarela", dejaron el escenario en clima de fiesta, satisfechos con el triunfo.

Con esta victoria, Brasil salta del quinto al segundo lugar en la tabla de clasificación, dejando atrás a Uruguay, Paraguay y Colombia pero, sobre todo, exorcizando el demonio de las pésimas actuaciones en los últimos partidos.

Las emociones llegaron rápido. A los cinco minutos, el zaguero y capitán Antonio Carlos recogió la pelota sobre la izquierda tras un tiro de esquina y la colocó con precisión en la dirección de Alex, quien saltó y cabeceó con fuerza sobre la punta izquierda del arco defendido por Bonano.

Tras el gol, Brasil intensificó su ofensiva durante algunos minutos, presionando a los albicelestes con entradas sucesivas de Ronaldinho Gaúcho y Alex.

A los once minutos, Ortega ejecutó un potente disparo desde el borde del área. El balón rozó la cabeza de Roberto Carlos y se desvió peligrosamente, pero Dida logró desviar, a costa de un tiro de esquina.

A los 15 minutos, Verón culminó un ataque y disparó desde el borde del área chica, pero Roberto Carlos desvió, cediendo nuevo tiro de esquina.

Argentina logró encerrar a Brasil en su cancha durante algunos minutos, hasta que a los 19 Rivaldo y Ronaldinho Gaúcho llegaron muy cerca del arco de Bonano, pero en la hora decisiva Ayala cortó la jugada.

A los 26 minutos, el árbitro mostró una tarjeta amarilla a Claudio López por jugada peligrosa sobre Evanilson.

Alex y Ronaldinho Gaúcho protagonizaron nuevos ataques en conjunto hasta que a los 45 minutos Alex recibió un pase del volante Vampeta y disparó con fuerza sobre Bonano, que dejó escapar la pelota. Vampeta, que entraba a velocidad, disparó de nuevo y convirtió el segundo.

El agitar de banderas y las voces de aliento estuvieron presentes durante la mayor parte del partido y en algunos momentos dieron paso al ensordecedor coro de "olé" como recompensa a las sucesivas jugadas de los brasileños sin dejar caer el balón a los pies del rival.

Los brasileños todavía festejaban el segundo gol cuando Almeyda salió de la derecha y se vino a buscar la pelota al medio, para luego entrar velozmente y disparar con fuerza y vencer a Dida.

Pero el reconocimiento popular no se hizo extensivo al técnico Wanderley Luxemburgo, quien volvió a escuchar los gritos de "burro, burro", cuando sustituyó a Alex por César Sampaio.

NUEVOS BRIOS

Brasil entró a la cancha con brío renovado en el segundo tiempo. A los cinco minutos, Ronaldinho recogió la pelota a la derecha del área penal y entregó a Vampeta, que entraba. El volante eludió a Ayala y Samuel y disparó sobre Bonano, convirtiendo el tercer gol brasileño, para delirio de la "torcida" que sacudía el Morumbí con sus "olé".

A los nueve minutos, Verón ejecutó un tiro libre en la entrada del área; el balón pegó en la barrera y casi entra en el ángulo derecho del arco de Dida.

A los 15 minutos, Marques entró en el equipo brasileño, en lugar de Ze Roberto, que salió lesionado de la cancha.

Poco después cuando Crespo se disponía disparar al arco, Antonio Carlos falló, pero Evanilson logró trabar el disparo.

A los 24 minutos, Ronaldinho entregó el balón a Rivaldo quien, dentro del área, cabeceó con fuerza, pero Simeone bloqueó el tiro y despejó. Un minuto después, Almeyda llevó una tarjeta amarilla por falta sobre Antonio Carlos.

A los 36 fue el turno de Vampeta, quien también quedará al margen en el próximo partido de la selección brasileña, contra Chile.

Marques llevó nuevamente peligro al arco de Bonano, al disparar con fuerza sobre el arco. El golero argentino evitó el gol pero dejó escapar la pelota, que rebotó hacia Ronaldinho Gaúcho, quien disparó nuevamente, pero el portero contuvo.

En la conferencia de prensa que ofreció al final del partido, Luxemburgo prefirió omitir ese detalle y dijo que lo importante fue que la "torcida" respaldó al equipo cuando más lo necesitaba.

La satisfacción por el triunfo ante Argentina en un partido que muchos brasileños temían que concluyera con una nueva derrota de su equipo hizo que la afición permaneciera en el estadio durante media hora más tras el fin del compromiso, coreando el nombre de país y de las figuras del partido, Vampeta y Alex, considerados los héroes de la noche.

La celebración de ríos de gente continuó en las calles hasta las primeras horas de la madrugada con ruidos de claxon e improvisadas batucadas extraídas de las latas de los automóviles que abandonaban el estadio.
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