Con la lengua afuera

El chileno terminó mental y físicamente agotado en su partido con Tim Henman, por la segunda ronda del US Open. Fallas tácticas condenaron su futuro en apenas tres sets.

31 de Agosto de 2000 | 13:06 | El Mercurio Electrónico
NUEVA YORK.- Uno podría pensar que a los 20 años las energías sobran (más de alguno, a esa edad, jugaba esas pichangas de tres horas y quedaba listo para ir a una fiesta en la noche), pero esta mañana en Queen's los veinte años de Fernando González se multiplicaron por cinco y ante un pasivo Tim Henman el chileno se despidió del US Open pidiendo aire, agua y una siesta.

Errores tácticos terminaron con la actuación del chilenoA la ligera, podría pensarse que González -que cayó 6-3, 6-4 y 6-2, en una hora y 42 minutos- debería haber tenido más fuerza por su juventud y que si a eso le agregaba cerebro y talento no era del todo esquizofrénico llegar a pensar en un triunfo sobre el undécimo sembrado.

Desde la distancia, sentado en una silla, el análisis pasa por la llamada "lectura del partido". El chileno creyó que evitando que Henman se viniera a la red tendría buenas chances, pero en ese objetivo se olvidó de algo vital: jugar.

González se agotó primero mentalmente (aún no está preparado para una táctica larga), tratando de llevar a la cancha verde lo que tenía anotado en el papel de la memoria. Al principio Henman no se vino a la red, pero el chileno en ese intento se olvidó de mirar la pelota, de pegarle con violencia, de trabajar su servicio.

Los números no mientenCuando quiso cambiar de estrategia, Henman -inteligente- le varió el esquema y se preocupó de subir lo suficiente a la red como para que el chileno -que había metido un par de palos de derecha- volviera al desconcierto.

"No se pueden cometer tantos errores no forzados (cuarenta) ante un top ten, y además debí haber sacado mejor. No estuve preciso con mis golpes y Henman tuvo un muy buen slice", declaró el chileno tras el partido.

Por ahora, González está lejos de los top. Por ranking y por táctica. Desde lejos, sentado en una silla, se ve que si tal vez se hubiese preocupado más de él que de su rival este comentario (y su destino en el torneo, que es en definitiva lo que importaba) habría sido muy distinto.
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