Un desastre

Pudo ser todo y no fue nada, pues al parecer los jugadores decidieron continuar con el veto, pero extendiéndolo a la cancha. Porque aparte de no conversar con los medios de comunicación tampoco lo hicieron entre ellos, donde más se les exige y donde tan bien rindieron frente a Brasil.

03 de Septiembre de 2000 | 00:38 | Mauricio Campusano/El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- Pudo ser un día feliz y terminó siendo un desastre. Primero el Chino cae estrepitosamente en el US Open y luego la selección lo hace en el Estadio Nacional.

Estaba todo y no fue nada. 70 mil camisetas rojas desbordando el coliseo deportivo, aquel donde la selección chilena no caía desde septiembre del '97, esperaba como siempre a los once designados que tenían como misión principal seguir con las alegrías del pueblo chileno, como para aliviar en parte los duros momentos por los que atraviesa el país.

Pero no lo fue. Queríamos continuar con el baile propinado a Brasil y Colombia nos aterrizo de golpe.

El jet set criollo, como siempre para estas ocasiones, reunido en la tribuna compartiendo cientos y cientos de cigarrillos y también una que otra cerveza, por no decir whisky.

¿Mereció perder Chile?, en absoluto. ¿Mereció el triunfo Colombia?, tampoco. Pero el fútbol no es dos más dos y ahí se vio mal la selección, porque cuando se necesitaba romper el férreo cerco defensivo de los colombianos, las ideas de la banca no afloraron. Y no sólo eso, si no que además cometió el error de sacar a los dos volantes de creación (aunque difícilmente hicieron eso hoy) y meter al gramado del Nacional a un volante de salida (Valencia) más a uno de quite (Cornejo).

Pudo ser todo y no fue nada, pues al parecer los jugadores decidieron continuar con el veto, pero extendiéndolo a la cancha. Porque aparte de no conversar con los medios de comunicación, los jugadores tampoco lo hicieron entre ellos donde más se les exige y donde tan bien rindieron frente a Brasil.

Pero hoy no salió lo dibujado por Acosta sobre el pizarrón...Los desbordes de Francisco Rojas fueron intrascendentes durante toda la noche, pues cada vez que llegó a la línea de fondo fue incapaz de levantar un centro por sobre los treinta centímetros de altura y porque su responsabilidad en el gol del colombiano Castillo fue mayúsculo. Del otro lateral-volante, Rodrigo Tello, ni hablar. Tuvo cero desborde y creación y jamás habilitó a la dupla Za-Sa, nuestra ex poderosa carta goleadora, quienes hoy más bien fueron la dupla NA-DA.
Pero estaba todo y no fue nada. Porque si se daban los resultados pudimos haber quedado segundos y al final no vamos a ir al fondo de la tabla.

Estaba todo y terminó siendo nada...a ver si contra Ecuador nos vamos con nada y nos terminamos trayendo todo...La esperanza es lo último que se pierde.
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