Los otros Juegos Olímpicos

13 de Septiembre de 2000 | 10:18 | AFP
SYDNEY.- El cricket, deporte rey en Australia, va probablemente a asomarse a la puerta de los Juegos Olímpicos de Sydney ya que, según los pronósticos, será el ex jugador Don Bradman, de 92 años, una leyenda viva de ese deporte, quien encenderá la llama. Favorito de los sondeos, y del primer ministro John Howard, el nonagenario Don es asimismo el preferido de la nadadora Dawn Fraser, otra de las candidatas.

HIMNO KAZAJO

Cuando el kazajo Dimitry Gaag ganó el título mundial de triatlón en 1999, la Unión Internacional de Triatlón (ITU) fue incapaz de encontrar el himno nacional de su país para que sonara durante la entrega de las medallas. Se interpretó en su lugar la música de la película "Carros de fuego". Pero si Gaag gana el domingo no ocurrirá tal inconveniente pues los organizadores de Sydney-2000 han grabado hace mucho los himnos nacionales de los 200 países participantes. Incluso el kasajo.

MARIE-JO.com

La atleta francesa Marie-José Pérec, triple campeona olímpica, se comunica con sus simpatizantes a través de internet, en cuya página denuncia la actitud de la prensa australiana que propala rumores infundados "fabricados para desestabilizarme", se queja la bella negra guadalupeña, que ha decidido aislarse de todos los medios de comunicación mientras duren los Juegos Olímpicos.


GUGA, BUENO PARA LAS BROMAS

Haciendo gala de su gran carisma, el brasileño Gustavo Kuerten, la segunda mejor raqueta de la ATP, disputó este miércoles en Sydney un mini-partido con su compatriota Hugo Hoyama, especialista en tenis... de mesa. "Le doy la oportunidad de que juegue conmigo", bromeó Guga, cuyo peloteo era evidentemente más fuerte que el de su rival. "Kuerten es un chico con futuro", respondió Hoyama, quien había visto entrenar a Guga, en serio, con el tenista mexicano Alejandro Hernández, con miras a los Juegos Olímpicos.

VIERI, EL AUSTRALIANO

El goleador estelar de la selección italiana de fútbol en el Mundial de Francia, Christian Vieri, pasó toda su infancia en Sydney, donde su padre jugaba en el club Marconi. Christian volvió a la capital provincial de Nueva Gales del Sur para abrir un restaurante que regenta su amigo Attilio en el barrio de Darling Harbour. El restaurante, inaugurado el año pasado, se llama Vieri, a secas.
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