Hola, soy Michael Johnson

Afable, el atleta con pies de oro se da tiempo para conversar relajadamente con la prensa y los hinchas, aunque sea una superestrella.

22 de Septiembre de 2000 | 13:23 | Ansa
SYDNEY.- Relajado, dispuesto a disfrutar de sus últimos Juegos Olímpicos, el formidable corredor estadounidense Michael Johnson lució simpático como nunca en Sydney, al abrirse el gran show del atletismo.

Johnson, de 33 años, respondió a un niño de 3 años y saludó por teléfono a una abuela de un pueblo australiano, en el marco de una reunión con aficionados, programada por uno de sus patrocinadores.

La reunión, en realidad, fue mucho más atractiva que su conferencia de prensa en ese mismo local, y en la cual la música disco impidió escuchar sus respuestas, tapadas también por el constante sonido de los teléfonos celulares de los reporteros.

En cambio, con el público, todo pareció más divertido, especialmente el propio Johnson.

Una mujer le comentó primero que debería estar "encantado" de no tener que defender su título olímpico de los 200m, pues una lesión le impidió clasificar para esa prueba.

"No podría decir exactamente encantado", respondió sonriendo Johnson, quien sí destacó que Sydney 2000 serán sus últimos Juegos y que estaba decidido a disfrutarlos de otra manera.

"¿Pero entonces quiere decir que en Atlanta no disfrutaste?", le preguntó otro del público.

"Lo que quiero decir es que teniendo una sola medalla que defender podré divertirme más. Por supuesto que me gustó ganar dos oros en Atlanta. Fue muy bueno. Pero fue otra manera de divertirme", aclaró.

Johnson viajó a Sydney con esposa Kerry y el pequeño bebé Sebastian y en su debut en las eliminatorias de los 400m ganó la séptima serie con 45.25 y gastó el primer par de zapatillas con oro de 24 kilates fabricado especialmente por su patrocinador.

Fue la gran figura del gran show del atletismo, en un hermoso Estadio Olímpico colmado por 108.000 personas, que parecieron delirar cuando también ganó su serie de los 400m femeninos Cathy Freeman, favorita del público local.

En su reunión con el público, un niño de 3 años tomó el micrófono y le preguntó: "¿Es embarazoso?".

"No, es divertido", respondió Johnson, que, inmediatamente, en medio de las risas del público, agregó: "¿qué cosa es embarazoso?".

Johnson escogió luego una persona para que se comunicara con cualquier persona en el mundo a través de un teléfono. La joven, que estaba envuelta en una bandera australiana, eligió comunicarse con su madre, en un pueblo del interior.

"¡Hola mamá!, ¿adivina con quién estoy?", le preguntó. La madre no respondió y la joven dijo: "¡Con Michael Johnson!".

"Bueno, qué bien", contestó la madre, que pareció no tener idea de quien era Michael Johnson.

El atleta, que tiene dos oros olímpicos, dos records mundiales y dos títulos mundiales, tomó entonces el teléfono y saludó personalmente a la abuela: "Hola má, soy Michael Johnson".

"Bueno -contestó la abuela- ¿acaso somos unos privilegiados?".
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores