Para el bronce

La mejor actuación histórica del fútbol chileno terminó con sonrisas. La victoria frente a Estados Unidos le valió al país subir al podio olímpico después de doce años, colgarse una medalla de bronce en el pecho y sentir muy adentro que el oro fue más nuestro que nunca.

29 de Septiembre de 2000 | 07:13 | Patricio Corvalán C, El Mercurio Electrónico
SYDNEY.- La medalla se va a ver chiquitita, un lunar amarillento en un tremendo pecho inflado que esta vez sí que se merecía mucho más. Pero los lamentos ya vencieron y Chile, después de 12 años, vuelve a instalarse en el podio olímpico, por primera vez con el fútbol como protagonista.

Zamorano, dos goles, artillero olímpico, bronce en el pechoDesmenuzar el partido con Estados Unidos no es justo con el promedio de la campaña chilena. Hasta la mitad del segundo tiempo era un suplicio mantenerse despierto ante el tedio de un encuentro en el que Chile no lograba sacudirse la depresión de la derrota con Camerún.

Las nubes se despejaron con los dos primeros cambios de Acosta. Cuando en el primer tiempo entró Núñez por Ormazábal, el wanderino permitió el desahogo paulatino de la carga que soportaba Pizarro en sus pies. A eso se sumó el trabajo de Sebastián González, más despierto que Navia, uno de los pocos que no se pudo zafar la decepción africana.

Cuando Estados Unidos se fue encima con mayor vigor, inexplicablemente el técnico Clive Charles mandó a los vestuarios a Olsen, que era -junto a Casey- el dolor de muelas para la defensa chilena. La entrada de Victorine dio un respiro y permitió que el cuadrado formado por Núñez, Pizarro, González y Zamorano se adueñara poco a poco del control del juego.

Tras el gol de penal de Zamorano -conversión del foul de Califf sobre González-, Chile volvió a vivir los minutos alegres de los lances con España y Nigeria.

No habrá valido oro, pero la jugada de una docena de toques, culminada con una pared entre Núñez, Pizarro, Maldonado y Zamorano, resumió de gran forma la actuación del fútbol chileno en Sydney.

Ya es hora de celebrar. No habrá valido oro, pero lo que ocurrió esta mañana es el logro más importante alcanzado por el fútbol -el mismo vilipendiado y adolorido- en toda su historia. Porque en el medallero frío y objetivo aparecerá, allá por el lugar 70, el nombre de Chile con una escuálida presea en el conteo, pero acá bien adentro no hay nada que nos borre que la Roja fue el mejor equipo de unos Juegos Olímpicos. Y eso no se paga.

Ni con oro.

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