Ni los Za-Sa bastan

Argentina se vio demasiado sólida para que Chile siquiera pensara en cambiar la historia en el Estadio Nacional. El puntero exclusivo de las eliminatorias sudamericanas se impuso por 2-0, con goles de Ortega y Husaín, y sumergió a la "Roja" en un mar de dudas que hacen poco probable su clasificación para Corea-Japón. Aunque las matemáticas digan lo contrario.

16 de Noviembre de 2000 | 00:18 | Emol.com
SANTIAGO.- No es la primera vez que Argentina derrota a Chile en territorio nacional. De hecho, es la decimotercera ocasión que lo hace. Tampoco es primera vez que se lleva su valla invicta. Ya lo había hecho en el '57, cuando ambos buscaban llegar a Suecia, y en cuatro partidos más. Pero esta vez parece haber liquidado las aspiraciones chilenas de llegar a Corea-Japón 2002, pese al recurso de los jugadores chilenos de refugiarse en las matemáticas.

Es que el 2-0 con que terminó el encuentro en el Estadio Nacional no hizo más que reflejar las diferencias que existen entre un país futbolizado, plagado de jugadores de primera línea y tranquilo por su ubicación en la tabla frente a uno que en todos los puntos anteriores -y en mucho más- sólo aspira a acercársele.

Si el técnico Nelson Acosta decidió plantear el partido con un 3-5-2, parece haberse equivocado al mandar a Ricardo Rojas a la derecha y a Contreras a la izquierda. Lo corrigió, pero 10 minutos después que Ortega había abierto la cuenta tras un carrerón de 30 metros, en el que se llevó a cuatro rivales, le hizo un túnel a Reyes y fusiló a Tapia con un puntazo. El reloj no marcaba ni la media hora de juego y Argentina ya estaba arriba por 1-0.

La presión del mediocampo trasandino, con Verón a la cabeza, sorprendió a Chile. Nunca Pizarro pudo hacer sus regates tranquilos y menos habilitar con ventaja a Zamorano o Salas. Tampoco Galdames y F. Rojas se convirtieron en los agentes ofensivos que en teoría podían ser. Y Estay estaba más preocupado de auxiliar a Maldonado por la franja central que de apoyar al pequeño mediocampista del Udinese italiano.

Eso cambió en la segunda fracción por tres motivos. Chile sacó garra para suplir su falta de fútbol, Argentina sintió el despliegue hecho en la primera fracción y Verón fue reemplazado a los 51', dejando la manija argentina un tanto huerfana pese a los embates de Ortega y de Aimar.

Salvo el cabezazo que estrelló Contreras cuando terminaba la primera fracción, y que pudo haber significado el 1-1 sino no es por Burgos, la única ocasión clara que tuvo Chile fue en los botines de Salas a los 83', que tras ser habilitado por Pizarro intentó un zurdazo paralelo que Bonano (reemplazó al lesionado Burgos) vio alejarse de su parante derecho. Poco para un equipo que aspiraba a quebrar la historia y que a dos minutos del final se vio 2-0 abajo tras un tanto de Husaín.

Nada para un cuadro que no tuvo la claridad -ni la suerte- que mostró frente a Brasil en el recordado 3-0 de agosto. Nada para un equipo que lucha por llegar arriba, por encaramarse en los más alto de las eliminatorias, pero que no exhibe armas para hacerlo. Ya ni los Za-Sa bastan.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores