Vasco da Gama a paso firme para la final de la Mercosur

Un portero gigante, juego colectivo de alto nivel, contundencia en la ofensiva y algo de suerte dieron este miércoles al Vasco Da Gama de Brasil una perfecta combinación para golear por 1-4 en su visita al River Plate de Argentina y quedar a un paso de la final de la Copa Mercosur de fútbol.

22 de Noviembre de 2000 | 23:14 | EFE
BUENOS AIRES.- Un portero gigante, juego colectivo de alto nivel, contundencia en la ofensiva y algo de suerte dieron este miércoles al Vasco Da Gama de Brasil una perfecta combinación para golear por 1-4 en su visita al River Plate de Argentina y quedar a un paso de la final de la Copa Mercosur de fútbol.

Los brasileños fueron superados en la primera etapa del encuentro, pese a lo cual lograron en ese período la diferencia de goles sobre la cual construyeron la victoria, pero dieron lecciones de buen fútbol en el segundo y terminaron como justos vencedores.

La revancha se jugará la semana próxima en Río de Janeiro. La ventaja de 2-0 con la que el Vasco de Gama se fue al descanso no tuvo ninguna relación con el desarrollo del primer tiempo, en el que el River Plate contó con más de media docena de ocasiones muy claras para anotar y los visitantes sacaron un provecho del ciento por ciento en la generación de jugadas de peligro.

El portero Helton se erigió en la invulnerable figura de ese período, con tres extraordinarias tapadas "mano a mano" frente a delanteros locales y notable seguridad en el juego aéreo. Y cuando Helton fue sobrepasado, el balón se fue del campo pegado a los postes o se estrelló en el larguero, como en el caso de un potente disparo desde media distancia del defensa Trotta.

En un contraataque organizado por el armador Juninho, el balón derivó hacia la banda derecha y volvió al centro del área, donde el formidable delantero Romario lo envió contra la red con suave toque en el minuto 22. Como un león herido, el River Plate se fue sobre las barbas de Helton, quien se lució en intervenciones consecutivas ante Saviola, Angel y Coudet.

A medida que la figura de Helton se agigantaba, la frustración del River Plate aumentaba y el Vasco Da Gama buscaba espacios para ahondar las llagas del local. Una gran entrada de Juninho, en el minuto 32, terminó con el balón contra un poste. Junior Bahiano recogió el rebote y anotó el segundo gol del conjunto brasileño ante un Bonano desorientado.

El estado de ánimo de los locales se hundió aún más en el minuto 52, cuando el Vasco Da Gama encontró el tercer gol. Otra vez Juninho ingresó como saeta en el área, llegó hasta la línea de fondo y quiso enviar un centro. Pero Bonano, en su afán por parar la jugada, desvió la pelota con su mano derecha y la hizo ingresar a su propia puerta.

El cuarto gol del Vasco Da Gama fue un canto al fútbol asociado, una obra magistral del contraataque. Romario tomó el balón en la línea de su defensa, lo abrió hacia un lateral y desde allí salió a toda velocidad en tres toques largos hacia la posición de Juninho, quien lo cedió a Pedrinho para que, desde fuera del área, lo enviara al gol con exquisito disparo, esquinado y rasante, de bota izquierda.

Lo que el River Plate buscó tanto en el primer tiempo lo encontró recién en el segundo, cuando Saviola anotó después de que el balón rebotara en un poste tras disparo de Cardetti.
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