Final de Copa Davis entra en fase crítica

Acusaciones y gestos poco amistosos destacan en la previa al encuentro que protagonizarán España y Australia en Barcelona este fin de semana, en busca de la "Ensaladera de Plata".

06 de Diciembre de 2000 | 10:13 | DPA
BARCELONA.- Malas miradas, intercambios de acusaciones por la dureza de las pelotas, recuerdos del pasado... Todo vale con tal de llevar al rival al desquiciamiento horas antes del comienzo de la final de la Copa Davis que disputarán este fin de semana España y Australia en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

La antipatía personal entre algunos de los integrantes de ambos equipos sirve como motor de esta tensión. En particular, Alex Corretja y Lleyton Hewitt vienen dejando claro que no se consideran amigos desde hace semanas, una situación que explotó durante el pasado Masters.

Tras el enfrentamiento de ambos, saldado con victoria del español, Hewitt aseguró que Corretja no había ganado el partido: "Lo he perdido yo, él no ha hecho nada de especial". El español respondió asegurando que Hewitt se comporta siempre de un modo "extraño" y comentando de pasada que es una persona poco agradable.

Ambos se han cruzado sin saludarse en los entrenamientos previos a la final, si bien tampoco ha existido precisamente efusividad entre los restantes jugadores de uno y otro equipo.

Otro motivo de polémica ha sido el de las pelotas a usar. España anunció que el choque se disputaría con unas pelotas de la marca Penn bastante blandas, con las que Australia estuvo entrenándose en las últimas semanas. Sin embargo, a su llegada a Barcelona, se le entregaron a los jugadores "aussies" unas bolas con un logotipo ligeramente distinto.

John Newcombe, capitán del equipo australiano, denunció de inmediato una posible trampa, y aseguró que las nuevas bolas eran todavía más blandas. España respondió con un certificado del fabricante asegurando que sólo cambia el logotipo y las pelotas son idénticas.

Pero la Federación Internacional de Tenis ha decretado que la final se jugará con las primeras. "Algo de diferencia habrá cuando nos han dado la razón", dijo Newcombe. Los españoles han calificado de "provocación deliberada" el incidente.

Tampoco ha gustado en el seno del equipo español que los australianos prepararan la eliminatoria en Marbella, en el club del ex capitán de Copa Davis Manuel Santana. Este, hombre clave en las dos anteriores finales disputadas por España en 1965 y 1967 (y perdidas ante Australia) como jugador, salió este año por petición de los jugadores de la capitanía de Copa Davis.

Aunque Santana haya negado cualquier ayuda específica a los australianos, no estará en la cita de Barcelona, alegando que su expulsión del equipo fue una decisión injustificada.

Los españoles, finalmente, tendrán de su lado una ayuda abrumadora por parte del público. El Palau Sant Jordi ha sido completado con unas gradas supletorias que resuenan con violencia ante los pateos, y Alex Corretja ha apelado a los aficionados catalanes (que agotaron las entradas el mismo día de su puesta a la venta, el pasado 10 de noviembre) que se conviertan en el "jugador número cinco" del equipo español.
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