Autogol le dio el clásico a la Roma

Un cabezazo en su propia puerta de Paolo Negro permitió a la Roma imponerse en una nueva versión del clásico romano ante la Lazio, donde el chileno Marcelo Salas sólo estuvo en la segunda etapa.

17 de Diciembre de 2000 | 18:38 | EFE
ROMA.- Un autogol del defensa Paolo Negro (m.69) dio el triunfo a domicilio a la Roma sobre su eterno rival, la Lazio, por 0-1, lo que convierte en más líder al equipo romanista, mientras que hunde aún más al lacial, en un partido jugado esta noche y que cierra la undécima jornada de la máxima división italiana de fútbol.

El 115o duelo de la máxima rivalidad romana en la Primera división italiana de fútbol resultó tan sólo espectacular en las totalmente repletas gradas, con ambas aficiones (unos 45.000 laciales y unos 37.000 romanistas, con una recaudación cercana a los 1,9 millones de dólares) rivalizando en colorido, coreografía y cánticos de ánimos sin cesar a su respectivo equipo.

Sin embargo, dentro del terreno de juego se vio un partido a ritmo bajo, soso, trabado, sin calidad, ni claras ocasiones de gol y con casi más preocupación por no perder que deseo de ganar. Eso sí, por lo incierto del marcador, se mantuvo la emoción.

La Lazio, que ejercía como local, no contó con el argentino Juan Sebastián Verón, lesionado, y su técnico, el sueco Sven Goran Eriksson, puso en liza un preocupado 4-5-1, dejando tan sólo a Hernán Crespo en punta. Aparentemente un esquema conservador pese a tener que recuperar parte de los 7 puntos de desventaja que le llevaba su rival y meterse en la lucha por el título.

En cambio, el líder Roma siguió fiel al esquema que tan buen resultado le está dando esta campaña (3-4-1-2), con Francesco Totti apoyando al ataque conformado por Marco Delvecchio y Gabriel Bastituta. Eso sí, jugó menos alegre y más rígido que en otros encuentros.

Ello hizo que el partido fuera pronto por el camino de la decepción, con apenas jugadas de peligro y sin remate. Con una Roma que tenía una mayor posesión de balón, merced a su mejor organización y buen posicionamiento pero que parecía con el freno de mano puesto. La Lazio, en cambio, se movía más con un juego físico y a golpe de impulsos de sus individualidades.

No sería en el minuto 31 cuando se viviría el casi único momento de relativo peligro hacía una meta, en un remate de cabeza del argentino Diego Pablo Simeone que salió cerca de los palos de la portería romanista.

La segunda mitad comenzó con mejores sensaciones y con una Roma dueño del campo ante una Lazio que sufría y que evidenciaba serios problemas organizativos. Pero el equipo del técnico Fabio Capello estaba más rígido en ataque que en anteriores encuentros y ello salvaba a un Lazio que se tornó algo más ambicioso a partir del minuto 61, cuando su técnico Eriksson decidió jugar con dos puntas netas, al sacar al terreno de juego al chileno Marcelo Salas y sentar a Attilio Lombardo.

En el minuto 69, en una confusa acción, la fortuna se alió con la Roma, pues Paolo Negro, en un intentó de despeje tras remate de cabeza de Cristiano Zanetti desviado por el meta Angelo Peruzzi, introdujo el balón en la meta lacial.

Eriksson decidió entonces mover nuevamente a su equipo, poniendo a Simone Inzaghi y retirando a Hernán Crespo (m.75), que estuvo muy opaco en su debut en el ''duelo'' romano (también debutaron sus compatriotas romanistas Walter Samuel y Batistuta), si bien en su favor está el que apenas contó con el apoyo de sus compañeros.

Poco después, salió el yugoslavo Sinisa Mihajlovic por el lesionado Alessandro Nesta. Estaba claro que la Lazio se fiaba ahora a los lanzamientos a balón parado de Mihajlovic como único remedio para evitar la derrota. Y pudo lograrlo, pues en un saque de falta a cargo del yugoslavo pudo llegar el empate pero el remate del checo Pavel Nedved (m.80) tocó en el travesaño y en la línea de meta, pero no la atravesó.

La Roma había retrasado líneas y pudo pagarlo muy caro. Para su fortuna, el equipo de Fabio Capello recuperó presencia y ello le bastó para mantener la cara ante un rival al que le podía la desesperación a la cabeza.

El triunfo ratifica el liderato de una Roma que sigue con seis puntos de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores Juventus y Atalanta, que aleja a nueve al Milán y, ni más ni menos, a diez del aún vigente campeón Lazio. Un derrota que deja cada vez más complicada y en vilo la posición del técnico lacial Eriksson.
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