Resumen 2000: El año que tuvimos dos reyes

La premiación de Pelé y Maradona como los mejores del siglo cerraron una temporada del fútbol internacional que extendió el reinado de los franceses, quienes agregaron a su palmarés ni más ni menos que una Eurocopa.

30 de Diciembre de 2000 | 17:47 | emol.com
La selección francesa, que añadió el título europeo a su condición de campeona del mundo, y el equipo olímpico de Camerún, triunfador en Sydney, cerraron el siglo en la cima del fútbol mundial.

La última temporada del milenio coronó a la selección francesa de Zinedine Zidane, que, además fue elegido el mejor jugador por la FIFA.

El conjunto francés siguió una trayectoria parecida a la que le dio el título mundial. Se presentó en la fase final del Europeo acosada por las críticas y acabó por cerrar la boca a todos los que pensaron que se trataba, tan sólo, de un equipo que supo aprovechar el bajo momento de las habituales potencias.

Porque Francia mostró en la Eurocopa de Holanda y Bélgica un portero con carácter (Fabien Barthez), una contundente defensa, un centro del campo creativo y, como novedad respecto al Mundial, un buen delantero, Thierry Henry.

Cuando todo el mundo esperaba la eclosión de Nicolas Anelka, que llegaba de ganar la Liga de Campeones con el Real Madrid, fue Henry el que se destapó como el gran futbolista que apuntaba hace unos años.

Pero, por encima de todos, estuvo Zinedine Zidane, que fue un jugador infalible, que supo cómo debía jugar su equipo en cada momento.

Pese a dominar el torneo, la Francia de Roger Lemerre necesitó en la final la aportación de dos suplentes, Sylvian Wiltord y David Trezeguet, para derrotar a Italia y convertirse en el primer conjunto que se proclama campeón mundial y de Europa de forma consecutiva.

Camerún confirmó el dominio del fútbol africano en los Juegos Olímpicos. Si hace cuatro años asombró Nigeria, en Sydney fueron los "leones indomables" los que rompieron todos los pronósticos.

Los días previos al torneo, Brasil e Italia acapararon toda la atención. Pocos cayeron en la cuenta de que Camerún llegaba a Australia con seis de los jugadores titulares que se habían proclamado campeones de Africa, en febrero.

Además, demostró una inimaginable capacidad de supervivencia. Porque pocos pueden explicar cómo derrotó en cuartos a Brasil, después de sufrir dos expulsiones, cuál fue el secreto para remontar en cinco minutos un 0-1 en la semifinal contra Chile, y de qué forma fueron mentalizados sus jugadores para olvidarse en el descanso de que perdían la final por 0-2 contra España.

Camerún igualó el partido al comienzo del segundo tiempo y, favorecida por las expulsiones de Gabri y José Mari, alcanzó en mejores condiciones la tanda de penales (5-3).

El triunfo camerunés se vio refrendado, además, por la elección del delantero del Parma Patrick Mboma como mejor jugador africano del año.

Fue también el año en el que el fútbol confirmó que cada vez tiene menos de entretenimiento y más de negocio.

Se hicieron habituales los fichajes por más de 10 millones de dólares, se descubrió que numerosos jugadores recurren a pasaportes falsos para entrar en Europa "vía Bosman", con el argentino Juan Verón o el brasileño Dida como insignes sospechosos, y hasta un internacional francés, Bixente Lizarazu, llegó a ser amenazado por "jugar con una selección que no es la suya", según la ETA.

Para terminar de complicar todo más, la FIFA cerró el año, el siglo y el milenio con polémica y quiso que un "tribunal popular" eligiese al mejor jugador de todos los tiempos.

Pero la votación, propuesta a través de Internet, favorecía al argentino Diego Maradona, predilecto de los jóvenes, que le vieron jugar y que acuden con más frecuencia a las convocatorias de la red, por lo que se inventó un comité de expertos que devolviese al brasileño Pelé su condición de "Rey".
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