La U también ganó en la cancha

El cuadro azul derrotó no sin problemas a la Universidad de Concepción.

Rivarola
Rivarola anotó dos veces.
SANTIAGO.- El ambiente se podía cortar con un cuchillo. Y no sólo por las nubes que en cada segundo prometían precipitarse sobre el campo de juego del Estadio Nacional; sino por que sobre el gramado se encontraban dos equipos que necesitaban incrementar su desmejorada producción en el presente Torneo de Clausura.

Y es que la Universidad de Concepción se había empeñado en formalizar pequeños "clásicos" en sus apenas 16 meses de existencia en la Primera División. Los penquistas habían derrotado a Colo Colo y la Universidad Católica en Santiago y su rival de esta noche, Universidad de Chile, nunca había podido ganarle.

Así comenzó el partido. Con múltiples roces en el centro del campo de juego, azuzados por la humedad del terreno. La pierna firme de Musrri, Iturra y Cancino prevalecía para la U. Pero el gol llegó con polémica. Remate de Gioino, manotazo de Peric y gol, en aparente posición de adelanto, de Rivarola.

Fue la primera chispa. Que se ratificó con el empate de Rodrigo Rain. La U penquista retomó el control del partido y un penal sancionado erróneamente a Espínola ubicaría a Mario Cáceres en los once metros. Su remate se fue al travesaño y, en el contraataque, Muñoz bajaría balón con el brazo para habilitar a Rivarola, que pondría el 2-1.

Los reclamos se repitieron, pero Álvaro García carecía de la personalidad para tomar reales cartas en el asunto. Expulsado, sí, se fue un artista de reparto, como el paraguayo Espínola, en medio de una riña donde intervino la totalidad de los jugadores.

El complemento se anunciaba como el momento para que la visita se levantara. Sin embargo, la estupenda tarea de Adrián Rojas y del ingresado Cristian Martínez en la zaga conspiraron contra el ataque de los penquistas, que se presentó carente de variantes y con una especial tendencia al reclamo exacerbado.

Las cosas no cambiaron ni siquiera con el relevo de Johnny Herrera, quien dejó -conmocionado- su lugar al buen Miguel Pinto. El joven tuvo dos tapadas que pusieron en el tapete su nombre para el futuro.

Así surgió la desconcentración del Campanil, tras un gran desborde de Nelson Pinto, la entrega a Ezequiel Amaya, que se deja caer ante la salidad de Nicolás Peric. Penal sancionó García, nuevamente al filo del reglamento.

Disparó el zurdo volante argentino, tapó el arquero talquino, pero su adelantamiento motivó repetir la ejecución. En el bis, Amaya no se equivocaría, poniendo el 3-1 definitivo.

Un tónico para la campaña azul, que venía de dos derrotas consecutivas ante Audax Italiano y Cobreloa, y en qué momento. Sólo algunas horas después de que se mitigara la posibilidad de una declaración de quiebra para la Corporación. O sea, un día redondo, como hace tiempo no tenían los hinchas azules.
El Mercurio Internet
Miércoles, 21 de Abril de 2004, 23:20
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