Ahora más que nunca, González debe demostrar que sigue teniendo una de las derechas más temibles del circuito.
APSANTIAGO.- El 2002 fue sin duda un año bisagra para Fernando González. El chileno escaló desde el lugar 140 hasta el 18°, para terminar siendo la revelación del año. Esa temporada, con Horacio de la Peña como entrenador, ganó dos títulos, se metió en una final y alcanzó los cuartos de final en el US Open. ¿Algo más? Sí: terminó como el número uno de Chile desplazando a Marcelo Ríos.
Desde ahí han pasado medallas olímpicas, "top five", ocho títulos y diez finales, incluida la del Abierto de Australia 2007. Es decir, una carrera envidiable, quizás se extraña un título en algún Masters 1000, pero nada más.
Tras ocho años y luego de su retiro del Masters 1000 de Toronto este 2010 parece, definitivamente, ser otro año clave para el oriundo de La Reina.
Las lesiones lo tienen a maltraer (ha jugado sólo 22 partidos en el año), ha caído en el ranking hasta posiciones que no veía desde el 2004 y no logra un título desde Viña del Mar 2009.
Y las cosas pueden seguir peor. Más allá de los conflictos con sus pares chilenos que lo tienen distanciado del equipo de Copa Davis , González debe estar conciente que si de aquí en adelante no defiende buena parte de los 585 puntos, puede concluir la temporada fuera de los 50 mejores del mundo. Esto significaría su peor actuación desde su glorioso 2002. Y con 30 años, comenzar a decir adiós lentamente a la elite del planeta tenis.
El duro camino por mantenerse arriba
Con los 90 puntos que ya perdió por retirarse en Canadá, González saldrá de los 30 primeros del mundo con lo que arriesga no ser sembrado en el US Open y poder enfrentar en primera ronda, por ejemplo, a Rafael Nadal o Roger Federer.
Eso último sería, sin duda, una tragedia. El nacional defiende en Flushing Meadows 360 puntos y de no revalidar por lo menos el 50% (para eso debe llegar a octavos) saldría también de los 40 mejores del mundo.
La oportunidad para Fernando vendrá la próxima semana en el Masters 1000 de Cincinnati. Ahí sólo defiende primera ronda, y de jugar, lo que probablemente ocurra según su doctor Jorge Cheyre , cada victoria será vital.
Primero, para lograr un colchón de puntos de cara a fin de año; y, segundo, para obtener las unidades que le permitan ser sembrado en el último Grand Slam de la temporada.
Tras el torneo que se juega en New York, al (por ahora) 27° jugador del mundo le quedan unos 5 torneos, incluidos dos Masters 1000. Entre ellos debe revalidar 315 puntos y, nuevamente, sino mantiene la mitad de estos, lo dicho anteriormente será todo un hecho: Fernando González dejará de estar entre los mejores cincuenta tenistas del mundo.