Andrew Bynum dominó los tableros en San Antonio.
EFE
SAN ANTONIO.- Si Los Ángeles Lakers querían demostrar que son un equipo listo para luchar de nuevo por el título de liga, nada mejor que hacerlo sin su estrella, el escolta Kobe Bryant, de visitantes y ante uno de los rivales directos de la Conferencia Oeste, los Spurs de San Antonio.
Todo eso lo consiguieron los Lakers en la jornada de la NBA gracias principalmente a la gran labor que realizó el pívot Andrew Bynum, que logró un doble-doble de 16 puntos y 30 rebotes, para imponerse por 84-98 ante los Spurs.
El carácter de equipo ganador y campeón de los Lakers tuvo esta vez como gran protagonista a Bynum que impuso su poder bajo los aros y no necesitó a Bryant -baja por lesión- en el partido que estableció su mejor marca profesional de rebotes.
Bynum, quien es cuestionado por su comportamiento y actuaciones en los últimos partidos, recibió todo el apoyo del exentrenador de los Lakers, Phil Jackson, quien dijo que tenían que darle tiempo para que completase su maduración.
El pívot de 24 años respondió con una gran actuación individual y de equipo ante los Spurs a los que dominó con su poder y presencia en la pintura sin que les diese opción a luchar por el triunfo.
Bynum se convirtió en el primer jugador que capturó 30 rebotes en un partido desde que el ala-pívot Kevin Love consiguiera 31 ante los Knicks de Nueva York en el 2010.
Bynum superó a la mejor marca de rebotes de esta temporada que estaba en poder del pívot Dwight Howard, de los Magic de Orlando, que lo logró dos veces 25 rebotes, y del ala-pívot turco Ersan Ilyasova, de los Bucks de Milwaukee, que los consiguió una vez.