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Radiografía de Sudáfrica dos años después de haber acaparado toda la atención del planeta fútbol

Emol tuvo la oportunidad de comprobar que la Copa del Mundo ya es parte del recuerdo. 30 días de competencia no pueden cambiar años de desigualdades en todo ámbito, aunque en materia deportiva la nación ganó en infraestructura.

26 de Mayo de 2012 | 09:56 | Por Roberto Gálvez, Emol

CAPE TOWN.- Casi dos años han transcurrido desde que Sudáfrica fue sede de la Copa del Mundo de 2010. Casi 700 días después, el evento que proclamó campeón por primera vez en su historia a España ya es parte de un recuerdo imborrable para el pueblo de aquella nación, pero que es sólo eso, un recuerdo.

La memoria de la gente local coincide en que fue un evento que enorgulleció al país, pero que sus beneficios fueron, y se verá más adelante, remodelaciones y construcciones de estadios y algunos otros detalles, pero que socialmente era una apuesta a futuro. Futuro que según los expertos podría cuantificarse cinco años después de finalizado el torneo.

Y es que ni el más crédulo podía pretender que un Mundial cambiara de la noche a la mañana siglos de desigualdad económica y social. Aunque, dicho está, hubo algunas cosas que sí ganaron los sudafricanos.

Con motivo de la Heineken Star Final 2012, Emol tuvo la oportunidad de visitar una de las ciudades más cosmopolitas de Sudáfrica. Cape Town, o Ciudad del Cabo, se transformó en el centro de operaciones de un evento que reunió a más de 200 personas, provenientes de 22 países de todo el Mundo. Chile tuvo seis representantes. ¿La razón? Juntar a fanáticos del fútbol a ver la final de la Champions League en torno a una cerveza y conversar sobre "la pelota". Por eso la oportunidad para adentrarse en la actualidad del país sede del último mundial de la FIFA era única.

Hubo tiempo para hacer de todo: mientras las decenas de visitantes se subían a helicópteros para hacer un tour aéreo por el borde costero de la ciudad, los guías turísticos respondían todo tipo de inquietudes. ¿El Mundial? "Fue una linda experiencia el haber sido locales, pero eso ya pasó y aquí hay más interés por el rugby y el cricket", señala uno de ellos.

A pesar de eso, destacan que Sudáfrica ganó en infraestructura deportiva y eso es algo que valoran enormemente. Y es que estadios como el propio Green Point en Cape Town, Moses Mabhida en Durban, Peter Mokaba en Polokwane, Mbombela en Nelspruit y Nelson Mandela Bay en Puerto Elizabeth, fueron construidos especialmente para aquella competición futbolística y hoy sirven de escenario para diversos deportes, no solamente el fútbol. La música también ganó espacios donde desenvolverse.

Hubo recintos que redujeron el aforo de los estadios tras la cita planetaria, porque es muy difícil copar la capacidad del estadio con un país que no sigue mayoritariamente el fútbol. Así por ejemplo, en Cape Town, el Green Point Stadium pasó de acoger 66.005 espectadores para el Mundial, a los actuales 56.000 forofos que pueden recibir.

En las calles tampoco se observan grandes manifestaciones de que el Mundial estuvo por ahí hace un par de años. No hay chapas conmemorativas y las tiendas de regalos no tienen objetos que recuerden al torneo deportivo. Ni siquiera un llavero. Quizás si lo único que llama la atención son las afamadas vuvuzelas (trompetas utilizadas durante la Copa para alentar a las selecciones). Éstas se encuentran con facilidad y en diversos tamaños, siendo una de las pocas cosas que aún sobreviven al campeonato de soccer, como es conocido el fútbol en Sudáfrica.

Según otra de las guías turísticas, el país ganó mucho en la calidad de los servicios para los propios sudafricanos. Desde 1994, cuando Nelson Mandela venció en las primeras elecciones democráticas tras haber sido liberado después de 27 años preso, se tuvo que comenzar la reestructuración y reconstrucción de la nación casi desde abajo, en todo ámbito de cosas.

Una de ellas fue el transporte público, muy venido a menos previo a la Copa del Mundo, pero que tras ella, como parte de las exigencias de la FIFA, fue mejorado y hoy, "afortunadamente", según los propios sudafricanos, ha sido mantenido con el correr del tiempo.

Quizás si lo que más valoran en Sudáfrica fue el hecho de que tras el Mundial, la imagen que el país proyecta cambió para bien. El haber organizado un torneo tan importante hizo que el planeta se diera cuenta de "la otra" cara del continente. Lejos de la delincuencia, el sida y baños de sangre que previo a la cita deportiva se pensaba eran las únicas características de la nación.

Y eso ese es el valor agregado de haber sido locales. Ese es el valor agregado de durante casi un mes haber sido el centro del mundo y que los ojos de millones de fanáticos estuvieran puestos en su tierra. Eso es lo que los sudafricanos aún cobijan con la esperanza de que con el tiempo se concreten todas las proyecciones positivas que se hicieron para su país.

Por eso, hoy Sudáfrica descansa serena con la satisfacción de haber organizado un Mundial que dejó a sus compatriotas tranquilos, alegres y el saber del deber cumplido. ¿Se mantendrá la tendencia? Lo que más anhelan los sudafricanos es que los frutos puedan cosecharlos en un futuro no muy lejano.

Una revolución futbolera


Para la época del Mundial, Cape Town y sus tres millones y medio de habitantes vivieron literalmente una revolución futbolera. Fueron el centro del mundo en cada uno de los partidos donde el Green Point Stadium sirvió como escenario.

El 0-0 entre Uruguay y Francia, el empate sin goles entre Inglaterra y Argelia, la victoria 2-1 de Holanda sobre Camerún, la igualdad 1-1 entre Italia y Paraguay, la masacre 7-0 de  Portugal sobre Corea del Norte, todos duelos por la fase de grupos, además del 1-0 de España ante Portugal por los octavos de final, el vergonzoso 4-0 que se comió Argentina ante Alemania en la ronda de los ocho mejores y la semifinal que perdió Uruguay 3-2 ante los holandeses. Ocho pleitos paralizaron la ciudad entre junio y julio de 2010 y todos superaron los 60.000 espectadores. Gracias a la Heineken Star Final, los 200 ganadores pudieron disfrutar de jugar fútbol en aquel recinto.