O'Higgins celebra con todo el paso a la final.
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SANTIAGO.- Para O'Higgins era un partido histórico. Para Unión Española, la oportunidad de nuevamente alcanzar una final de torneos cortos. Al final, los celestes festejaron este sábado en casa el paso a la definición del Torneo de Apertura.
Fue duelo electrizante y plagado de nervios para los fanáticos del elenco de Rancagua. Porque la historia tuvo matices de felicidad, angustia y desahogo. El 0-1 que había conseguido Unión en la ida obligaba al cuadro de Eduardo Berizzo a vencer por cualquier diferencia a los dirigidos por José Luis Sierra para acceder a la tan anhelada final. La ventaja deportiva estaba del lado de los locales.
Felicidad, porque a los 12 minutos Luis Pedro Figueroa aprovechó un pase de Boris Sagredo desde el sector izquierdo para batir la resistencia de Eduardo Lobos y poner el 1-0 parcial para el dueño de casa. El Teniente casi se vino abajo.
Angustia, porque a los 50 minutos Sebastián Jaime enmudeció a los miles de fanáticos que estaban en el estadio tras decretar el 1-1 luego de pillar mal parada a la defensa del "Capo de Provincia". A esa altura, O'Higgins se quedaba fuera del torneo.
Desahogo, porque a los 59 minutos Juan Rodrigo Rojas se vistió de héroe tras poner el 2-1 luego de conectar de cabeza un córner que cayó desde el sector derecho del ataque rancagüino. Los zagueros de la Unión lo dejaron rematar sin oponerle resistencia.
Incluso, a los 88 minutos la historia pudo haber escrito otro final, pero el palo izquierdo de Luis Marín devolvió un remate de Rafael Olarra. O a los 93', cuando Emanuel Herrera desvió un cabezazo sólo en la boca del arco. Era el 2-2 que hubiese matado las ilusiones rancagüinas.
Al final llegó el pitazo de Patricio Polic que desató la algarabía del plantel celeste junto a su cuerpo técnico. Los fanáticos no sabían cómo festejar. Y es que tuvieron que pasar 57 años para que O'Higgins alcanzara su primera final. El título nunca ha estado tan cerca de recalar en Rancagua.
Porque la historia ha visto a los celestes llegar a semifinales, pero nunca a la llave definitoria. En 2006 y 2011 se quedaron con las ganas. Antes, en 1978 y 1994 habían logrado finalizar terceros en esos torneos anuales. Dicho está, nunca la gloria ha estado tan cerca del "Ohí Ohí".
Por ahora, el equipo de Berizzo descansa con la satisfacción de que lucharán por el título del Apertura. Los celestes aguardan por el rival que saldrá entre Colo Colo y Universidad de Chile. Será un contendiente durísimo, pero a O'Higgins la ilusión no se la quita nadie.