Philippe Croizon fue acompañado en su difícil trayecto por su compatriota Arnaud Chassery.
AFP
DIOMEDES MENOR.- El nadador francés Philippe Croizon, quien tiene sus cuatro miembros amputados, logró la difícil hazaña de unir Asia y América al recorrer a nado 4 km en las gélidas aguas del estrecho de Bering, entre la isla Diómedes Menor norteamericana y aguas territoriales de Rusia frente a la Diómedes Mayor.
"Fue el nado más difícil de mi vida, con un agua a 4ºC y corrientes muy fuertes", declaró el nadador, quien tiene 43 años de edad.
"Lo logramos, y estoy muy orgulloso por todos quienes tienen una minusvalía y pusieron en mí sus esperanzas", añadió.
"A ellos les digo que todo es posible con la voluntad de superarse. Somos todos iguales, válidos e inválidos de todos los continentes", enfatizó.
El nadador logró así su cuarta hazaña intercontinental, destinada a proclamar la "igualdad y la fraternidad entre los seres humanos", discapacitados o no.
Croizon fue acompañado durante el trayecto por su compatriota Arnaud Chassery, de 36 años.
Sin autorización rusa
La prueba formaba parte del desafío que se propuso el deportista: unir a nado los cinco continentes, entre mayo y agosto, a través de distintos pasos y estrechos.
La travesía fue la última etapa del reto, que comenzó el 17 de mayo pasado, cuando unió a nado la ciudad de Wutung, en Papúa Nueva Guinea (Oceanía), y la aldea de Pasar Skow, en Indonesia (Asia).
En la segunda etapa cruzó el Mar Rojo el 21 de junio, entre la estación balnearia egipcia de Taba y el puerto jordano de Aqaba. En la tercera, en tanto, nadó 14 kilómetros entre Tánger y Tarifa (sur de España), el 12 de julio.
Inicialmente, Croizon, que nada con aletas de hombre rana colocadas sobre sus prótesis, aspiraba a cruzar desde la Diómedes Mayor (Rusia) a la Diómedes Menor (Alaska, Estados Unidos), pero no obtuvieron la autorización necesaria de las autoridades rusas y se contentaron con nadar hasta las aguas territoriales de ese país, sin tocar tierra.