Desestiman desaceleración del PIB en el tercer trimestre

El gerente de la División Estudios del Banco Central, Felipe Morandé, señaló que la desaceleración del ritmo de crecimiento de los agregados monetarios observada durante el primer trimestre, no anticipa una baja de la actividad económica en el tercera parte del año, como lo prevén algunos analistas del mercado.

18 de Mayo de 2000 | 12:08 | El Mercurio Online
SANTIAGO.- El gerente de la División Estudios del Banco Central, Felipe Morandé, señaló hoy que la desaceleración del ritmo de crecimiento de los agregados monetarios observada durante el primer trimestre del 2000, no anticipa una baja de la actividad económica en el tercera parte del año, como lo prevén algunos analistas del mercado.

Recordó que durante los últimos tres meses de 1999, los agregados mostraron una expansión inusual, principalmente por los temores de los agentes financieros respecto del cambio de milenio lo que llevó a una mayor demanda por liquidez.

"En el primer trimestre de este año se ha producido un factor de corrección respecto de lo que ocurrió en la segunda mitad de 1999 que implicó riesgos en la administración del sistema financiero por el cambio de milenio. Hubo una mayor demanda por el circulante y el M1A, frente a lo cual el BC proveyó de mayor liquidez para evitar que la mayor demanda estresara a los mercados financieros", comentó Morandé.

Agregó que en el primer trimestre, el sector privado redujo su demanda al tiempo que el instituto emisor retiró el exceso de liquidez, lo que ha afectado al crecimiento de los agregados monetarios.

"Por eso, es cuestionable proyectar un menor crecimiento del producto hacia el tercer trimestre por la baja que han exhibido los agregados monetarios... Yo esperaría un recuperación de la tasa de expansión de éstos durante el segundo trimestre, pero no a niveles del cuarto trimestre del 99, porque en ese período influyó el riesgo que se percibía en el mercado por el cambio de milenio",
dijo.

Al exponer en un encuentro organizado por el Centro de Estudios Públicos (CEP), Morandé sostuvo que en la medida que el producto efectivo y la demanda se recuperen con extremada lentitud, se producirán holguras importantes en la brecha PIB-PIB potencial, lo que redundará en menores presiones inflacionarias, lo que eventualmente incidiría en que la política monetaria no se endurezca.

"Creemos que la holgura va a prevalecer en el tiempo por un período prolongado. Por eso, anticipamos que la inflación se va a mantener dentro del rango meta de 2%-4%, pero más cerca del 3%... Si la expansión del gasto nos pone en una situación donde el producto efectivo tienda a irse muy por encima del potencial, eso va a tener una consecuencia inflacionaria en el futuro, lo que hará necesaria una reacción de la política monetaria ahora", afirmó.

Indicó que la proyección de crecimiento de la actividad de 6,2% para este año "es coherente, razonable y tranquilizadora" desde el punto de vista del escenario base contenido en el Informe de Política Monetaria, donde los riesgos en el mercado interno y externo están relativamente equilibrados.

Precisó que si el comportamiento de todas las variables que inciden sobre el crecimiento económico y la inflación se modifica en los próximos meses, el próximo informe que se dará a conocer en septiembre tomará en cuenta los diversos escenarios, lo que podría incidir en las perspectivas.

Respecto de la inversión, sostuvo que ésta se recuperará una vez que se cope la capacidad instalada de las empresas. Sin embargo, se mostró confiado en que la menor tasa de expansión que exhibirán los proyectos mineros se verán compensados con los de otros sectores productivos.

Finalmente, Morandé puntualizó que la brecha gasto-producto del año 97 y principios de 1998, permite concluir que "no es saludable que la demanda se expanda rápidamente, a menos que el producto potencial tenga similar comportamiento".
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