China abre controvertido proyecto de energía a inversores foráneos

Los eventuales socios extranjeros serán autorizados a tener el control accionarial y operativo de todos los sectores del gasoducto, incluyendo la prospección en Xinjiang, el tendido de los conductos, de 11,8 centímetros de ancho, y las redes de distribución en las zonas receptoras del gas, explicó Zhang.

13 de Julio de 2000 | 00:59 | EFE
BEIJING.- China permitirá la participación mayoritaria de capital foráneo en la controvertida construcción de un gasoducto de 4.200 kilómetros de largo, desde la conflictiva región occidental de Xinjiang, informó hoy la prensa local.

El proyecto, que costará entre 2.000 y 4.000 millones de dólares, ayudará a alimentar la creciente demanda de energía en el este del país, donde terminará el gasoducto, con las enormes reservas de la región occidental, de mayoría musulmana, y afectada por el terrorismo independentista en los años noventa.

El anuncio llega menos de una semana después de que el Banco Mundial rechazara la polémica concesión de un préstamo al Gobierno chino para el asentamiento de decenas de miles de colonos en Qinghai, otra provincia con latentes conflictos étnicos, tras una fuerte campaña del exilio tibetano en EEUU.

El nuevo gasoducto será un "avance trascendental en la entrada de inversión extranjera en China", afirmó en una rueda de prensa Zhang Guobao, responsable del Proyecto de Gas Oeste-Este.

Los eventuales socios extranjeros serán autorizados a tener el control accionarial y operativo de todos los sectores del proyecto, incluyendo la prospección en Xinjiang, el tendido de los conductos, de 11,8 centímetros de ancho, y las redes de distribución en las zonas receptoras del gas, explicó Zhang.

Hasta la fecha, China había mantenido el sector energético, y en particular el sector del gas natural, bajo completo control estatal, citando razones de seguridad nacional.

La falta de fondos y capacidad técnica para llevar a cabo el proyecto están detrás del cambio político, según diversos analistas, que han destacado que la actual producción china de petróleo y carbón ya no es capaz de alimentar el crecimiento de la economía nacional.

"La distribución energética en China no es ideal", admitió Zhang, quien subrayó que "el carbón supone un 70 por ciento de la producción de energía".

Según las estimaciones de algunos expertos, Xinjiang podría esconder reservas de petróleo tres veces mayores que las de Norteamérica, incluyendo 600 millones de toneladas de petróleo y gas ya descubiertas en la cuenca de Tarim, un desierto del tamaño de Francia situado en el corazón de la región.

La segunda parte de otro proyecto del Banco Mundial, inicialmente presentado en 1996, también está en marcha en la cuenca, con un coste de 150 millones de dólares.

A pesar de estas inversiones, y en parte por su culpa, Xinjiang es "una bomba de relojería a punto de estallar", según declaró a la prensa de Hong Kong en mayo pasado Erkin Alptekin, uno de los líderes independentistas en el exilio.

Alptekin, de etnia uigur al igual que la mitad de la población local, ha denunciado que las inversiones de Pekín en la zona son acompañadas por la llegada de nuevos colonos de la etnia ''han'', mayoritaria en el resto del país, que han cambiado la composición étnica local en las últimas décadas.

Precisamente, ayer, miércoles, se anunció la ejecución en la región de seis uigures pertenecientes a "grupos independentistas pro-islámicos", acusados de robo, asesinato y "separatismo".

Con ellos, son ya once los terroristas uigures ejecutados por las autoridades locales en el plazo de un mes.
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