Banco Central no debería decretar alza de tasas de interés

Analistas de Parisinet.cl sostienen que el Banco Central debiera mantener la tasa de interés en torno al 5,5% o, al menos, no anunciar alzas que la sitúen en niveles superiores al 6%, a fin de no entrabar el crecimiento económico en el corto plazo.

25 de Julio de 2000 | 10:12 | El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- La semana pasada se caracterizó por la atención puesta por los agentes del mercado nacional a las noticias procedentes del instituto emisor que ratificaran la reactivación económica del país y a aquellas, provenientes de Norteamérica, que confirmaran la desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía de los Estados Unidos, además de aquellas que informaban acerca de los resultados económicos de las grandes empresas nacionales y estadounidenses.

Noticias referentes a dos países distintos que atraviesan por situaciones diferentes, pero que, en un mundo globalizado, apuntan hacia un objetivo común: el equilibrio económico interno que, en el caso de un país de la magnitud de los Estados Unidos, trae consecuencias a la estabilidad del resto de los países del mundo, entre ellos, el nuestro.

Aún cuando Chile se encuentra saliendo de una fase recesiva del ciclo económico y Estados Unidos está haciendo esfuerzos por reducir el ritmo de su expansión económica, hay dos variables cuya evolución futura genera gran parte de la incertidumbre que invade a los mercados en la actualidad: la inflación y la tasa de interés.

Conocidas las cifras de expansión económica del mes de mayo (el Imacec de dicho mes experimentó un alza de 7,4% con relación al mes de mayo del año anterior, lo que superó las expectativas del mercado y del Gobierno, que esperaban un crecimiento de la actividad alrededor del 7%), y la evolución de la tasa de inflación durante los primeros cinco meses del presente año, el mercado espera que el Banco Central mantenga la actual tasa de interés de instancia de 5,5% o, al menos, no anuncie nuevas alzas que la sitúen en niveles superiores al 6%, ya que tasas mayores impedirían que el país continúe su recuperación económica y deje atrás el proceso recesivo que ha caracterizado los dos últimos años.

En este sentido, un alza en las tasas de interés no se justifica porque:

  • La inflación es una variable controlada ya que, si bien es efectivo que la inflación ha experimentado un aumento como consecuencia de las alzas en el precio del petróleo, esta situación es transitoria. En el actual escenario, se proyecta que la inflación alcance un nivel próximo al 4,5% al finalizar el año en curso.

  • Se cuenta con un tipo de cambio flotante, es decir, el precio de la divisa fluctúa de acuerdo a la oferta y demanda de ésta y la tasa de interés ya no es empleada como instrumento para frenar las alzas o bajas excesivas del dólar y la consecuente depreciación o apreciación del peso.

  • Los actuales flujos de capitales provenientes desde el extranjero son relativamente menores a los registrados en los años 90. De acuerdo a los últimos informes, Chile ha perdido participación en los portfolios de inversión regionales, aumentando la importancia de países como Brasil y México.

  • Los proyectos ofrecen tasas de retorno menores a las obtenidas en los años 90, lo que los hace menos atractivos para los inversionistas. En este escenario, un aumento de la tasa de interés elevaría la tasa de descuento empleada para evaluar futuros proyectos desincentivando aún más la inversión. Además, un aumento de los tipos de interés disminuiría las utilidades de las empresas en marcha, lo que tendría como consecuencia un castigo en el precio de sus acciones.

  • El mercado espera que el Imacec correspondiente al mes de junio se sitúe en un rango que va desde un 5% a un 5,5%, debido a los efectos negativos causados por los temporales que afectaron a gran parte del país y que generaron ausentismo laboral y menor consumo. Esto es acompañado por la percepción del mercado de que la reactivación en el país es moderada pero sostenida. En consecuencia, la débil recuperación que manifiesta la demanda interna ha reformulado las expectativas relacionadas al incremento en el gasto interno situándolas en un rango que fluctúa entre 7% y 8%, es decir, la demanda interna tendrá una evolución menor a la esperada a comienzos del año, situación que se explicaría parcialmente por los altos índices de desempleo que se registran en la actualidad y el elevado endeudamiento de las pequeñas y medianas empresas.

  • La voluntad y las instrucciones dadas por el Presidente de la República al ministro de Hacienda apuntan a mantener las cuentas fiscales en orden, con el objetivo de que el Banco Central pueda fijar bajas tasas de interés.

  • La semana anterior Alan Greenspan anunció, una vez conocida la tasa de inflación de 0,6% correspondiente al mes de junio (la cual fue superior a la esperada por los agentes del mercado, quienes la situaban entre 0,4% y 0,5%), que la economía estadounidense muestra señales de desaceleración en su ritmo de expansión. Así, de continuar esa tendencia, el riesgo de una mayor inflación podría reducirse haciendo innecesaria el alza de los tipos de interés en la próxima reunión del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC) en su reunión del 22 de agosto, lo que implicaría mantener la actual tasa de los fondos federales de 6,5%.

    En este sentido, han sido importantes los siguientes factores: (1) la disminución de 2,6% que registró la construcción de nuevas viviendas durante el mes pasado (reducción mayor a la esperada y la más baja en poco más de dos años), debido a las altas tasas hipotecarias de ese mercado; (2) la corrección a la baja que han sufrido los precios de las acciones tecnológicas que pertenecen al índice Nasdaq, que reduce las consecuencias del efecto riqueza (causado por las ganancias bursátiles) en el comportamiento de los consumidores estadounidenses; (3) el alza en el precio del petróleo, que también podría restringir el consumo; (4) y la inflación subyacente (que excluye los alimentos y la energía), la cual coincidió con las expectativas y se mantuvo en 0,2% con respecto al mes de mayo. La no alza de tasas de interés en la economía estadounidense eliminaría futuras alzas en el precio del dólar y, con ello, futuras presiones inflacionarias que deban ser controladas a través de alzas en la tasa de interés del mercado nacional.

    Como consecuencia de estas expectativas se ha producido una baja en la curva de tasas de interés entre 10 y 20 años plazo (generada por la disminución registrada en las últimas semanas por las tasas de interés de los PRC a 8 años emitidos por el Banco Central), lo cual ha reducido las tasas de interés de las letras hipotecarias haciendo atractivo la toma de créditos para la vivienda. Esto último constituye un incentivo a la reactivación del sector de la construcción, cuya actual tasa de crecimiento proyectada es de 0,3%, siendo probable que evolucione al alza en el mes de septiembre.

    De esta manera, dado el actual escenario económico, el Banco Central debiera mantener la tasa de interés de instancia (con la cual lleva a cabo su política monetaria) en torno al 5,5% o, al menos, no anunciar alzas que la sitúen en niveles superiores al 6%, a fin de no entrabar el crecimiento económico en el corto plazo.

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