Banco Central debe mantener tasas de interés

"No es claro que una baja en las tasas cortas conduzca al objetivo deseado de un descenso de las tasas largas. Por el momento, la mayor contribución que puede hacer la política monetaria para la reactivación es mantener las actuales tasas cortas en un 5,50", sostiene el gerente de estudios del BBV Banco BHIF, Guillermo Larraín.

02 de Agosto de 2000 | 12:47 | El Mercurio Online
SANTIAGO.- El gerente de estudios del BBV Banco BHIF, Guillermo Larraín, afirmó hoy que la economía chilena tiene las condiciones para salir en forma autónoma, de lo que denominó 'el mal equilibrio' en que se encuentra producto de que la recuperación de la actividad está dentro de lo esperado, pero el consumo y la formación de capital, se encuentran rezagados.

Sin embargo, sostuvo que las autoridades podrían tomar ciertas acciones de política para darle un impulso, al tiempo que se deberían eliminar algunos factores de riesgo percibidos por los inversionistas.

En este sentido, mencionó la incertidumbre que existe en cuanto a la Reforma Laboral, señalando que la mayor fuente de preocupación es la negociación por ramas de actividad y el reemplazo durante la huelga. Asimismo, dijo que se debe limitar el factor que se relaciona con las inestabilidades financieras internas y externas que desde enero de 1998 han causado una importante merma de confianza entre los inversionistas.

"Es necesario establecer que nada que eventualmente hagan las autoridades cambiará significativamente las perspectivas del empleo y el crecimiento de aquí a la fecha de las elecciones municipales. Luego, el análisis de la opción 'actuar' tiene dos justificaciones: primero, e gobierno puede verse forzado a ello y segundo, si se demorara la salida del mal equilibrio, podría existir la necesidad de sacar a la economía con una intervención desde afuera", dijo Larraín.

Por lo anterior, afirmó que el Banco Central debería mantener la tasa de política monetaria en su actual nivel de 5,50% debido a que no se ven razones para bajarlas o subirlas, ya que la tendencia del resto del mundo es a incrementar los tipos, la inflación total interna tiene una trayectoria al alza, la demanda es más floja que lo esperado, y el desempleo se está incrementando por razones estacionales.

"No es para nada claro que una baja en las tasas cortas conduzca al objetivo deseado de un descenso de las tasas largas. Así, parece ser que por el momento, la mayor contribución que puede hacer la política monetaria para la reactivación es mantener las actuales tasas cortas en un 5,50%. De ser así, las tasas largas podrían bajara un 6,0-6,25% y ser un efectivo estímulo para que la economía salga del mal equilibrio. Si por algún motivo la economía no saliera fácilmente de esta situación, habrá desde finales de este año condiciones para hacer la política monetaria más expansiva", comentó.

Respecto de la política fiscal, Larraín destacó que la mejor contribución sería anunciar un programa excepcional de Obras Públicas y de Vivienda, lo que tendría un impacto directo sobre el sector Construcción y el Industrial, con un consiguiente efecto sobre el empleo.

"La forma más rápida y segura de utilización del instrumento fiscal es por la vía del gasto público en Vivienda mediante la aprobación de proyectos que dicha cartera ya estuviera evaluando. Esto podría consistir tanto en mayor financiamiento directo para vivienda básica como para quienes, que habiendo efectuado el ahorro previo necesario, se les premie con mejores condiciones de
financiamiento", insistió.

Añadió que una rebaja de impuestos sólo podría ser posible si se cumplen los requisitos de que sea transitoria y no forme parte de una Reforma Tributaria. En este sentido, dijo que el candidato obvio sería el IVA, pero para que produzca una expansión del consumo debería experimentar una fuerte reducción de unos tres puntos porcentuales, lo que tendría un tremendo costo fiscal por la pérdida de ingresos tributarios de aproximadamente US$ 900 millones (1,3% del producto).

Otra alternativa, puntualizó, sería subsidiar la contratación de mano de obra, lo que en principio no impide que el trabajador ocupado utilice los recursos para otros fines que consumir, por ejemplo pagar deudas o ahorrar como medida precautoria.

Con todo lo anterior, el economista enfatizó que la recuperación de la demanda interna se acelerará una vez que mejoren las expectativas respecto del desempleo, el endeudamiento y los ingresos futuros.

Finalmente, Larraín mantuvo su proyección de crecimiento del producto de 6,1% para este año, precisando que los fundamentos macroeconómicos hacen sostenible un incremento del PIB en torno a 6,5% en el futuro.
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