Bajan proyección de crecimiento del PIB

Una completa revisión de las proyecciones de las variables macroeconómicas realizó esta mañana el presidente del Banco Central, Carlos Massad, quien redujo la estimación de crecimiento del PIB, desde un 5,9%, informado en mayo pasado, a un 5,6% en el 2000; desde un 6,2% a un 5,7% en el 2001; mientras proyectó un incremento de 6,3% en el 2002.

13 de Septiembre de 2000 | 12:44 | El Mercurio Online
SANTIAGO.- Una completa revisión de las proyecciones de las variables macroeconómicas realizó esta mañana el presidente del Banco Central, Carlos Massad, al exponer la evolución de la economía durante el 2000 y dar a conocer el segundo Informe de Política Monetaria ante el Senado.

Es así como redujo la estimación de crecimiento del producto, desde un 5,9%, informado en mayo pasado, a un 5,6% en el 2000; desde un 6,2% a un 5,7% en el 2001; mientras proyectó un incremento de 6,3% en el 2002. No obstante, Massad señaló que la actividad económica registrará un aumento promedio de 5,8% desde el cuarto trimestre del 2000 hasta el tercer trimestre del 2002.

Indicó que la baja en la proyección de crecimiento obedece al menor dinamismo esperado para el consumo y la inversión, producto de los excedentes de capacidad instalada; la mayor preocupación que existe en el sector privado sobre el grado de flexibilidad que exhibirán en el futuro los distintos mercados y el al desempleo, entre otros factores.

Lo anterior, afirmó, también impacta a las estimaciones para el déficit de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que se situará en 1,1% del producto en el 2000 (US$ 742,9 millones), a 1,7% en el 2001 (US$ 1.278,2 millones) y a 2,2% en el 2002 (US$ 1.869,5 millones).

Respecto de la demanda, estimó un crecimiento promedio cercano al 8,0% anual en el bienio 2000-2002, absorbiendo recursos desempleados y ahorro externo. En mayo se preveía una expansión de la demanda cercana al 9,0% anual.

Destacó que el lento inicio de nuevas obras en la construcción se traducirá en un alza más moderada de la inversión durante el presente año, lo que se suma a un menor crecimiento de las importaciones de bienes de capital. Con ello, la inversión alcanzará niveles cercanos al 25,5% del producto durante el 2000, para llegar a 27% en el 2001 y a 29% en el 2002, perspectivas que se basan en las condiciones monetarias más expansivas que hace algunos meses, la depreciación
del tipo de cambio real, que ha encarecido el costo relativo de la inversión en maquinaria y equipos y los excedentes de capacidad instalada.

En cuanto a la inflación, el BC espera un crecimiento de tendencia de los precios estable en torno a un 3,0% anual. Sin embargo, se prevé que la inflación alcanzará al 4,6% hacia fines del cuatro trimestre del 2000, mientras que la inflación subyacente será de 3,5% anual.

"Se estima que la medición del IPC se ajustará a la baja en el curso del primer y segundo trimestre del 2001, una vez que desaparezcan los efectos de alzas de precios que se produjeron entre febrero y abril del presente año. Al tercer trimestre del 2001, la inflación se situará en un 3,5%, mientras que al tercer trimestre del 2002 en un 2,8%. No obstante, la inflación subyacente se
proyecta en 3,5% y 3,1% para los mismos periodos", dijo Massad.

Al analizar el escenario externo, el BC proyectó un superávit de la Balanza Comercial de US$ 1.609,2 millones durante el 2000, como resultado de exportaciones por US$ 18.323,3 millones e importaciones por US$ 16.714,0 millones. Para el 2001, estimó un superávit de US$ 1.300,2 millones, mientras que para el 2002 de US$ 813,5 millones.

Las exportaciones experimentarán una expansión de 6,3% en el 2000 y cercana al 6,4% en el 2001 y 2002. En tanto, las importaciones crecerán en términos reales un 11% en el 2000 y un 9,0% en promedio en el bienio 2001-2002.

Para realizar las proyecciones antes mencionadas, el BC consideró un escenario base donde la tasa de política monetaria se mantiene como supuesto metodológico en un 5,0% durante los próximos 24 meses.

Asimismo, consideró un crecimiento del producto mundial de 4,8% en el 2000 y superior a 4,0% anual en el 2001 y 2002; un precio del petróleo de US$ 28 el barril en el presente año, de US$ 26 en el 2001 y de US$ 25 en el 2002; un valor del cobre en US$ 0,82 la libra en el 2000, US$ 0,87 en el 2001 y US$ 0,95 en el 2002; la mantención del compromiso del Gobierno de tener un superávit
estructural de 1,0% hacia fines del 2001; un incremento de 3,0% como promedio anual de los términos de intercambio entre el 2001 y 2002; y una apreciación de 1,5% del tipo de cambio real en los próximos 24 meses (septiembre 2000-2002).

"Tomando como referencia los valores posteriores a la reunión de política monetaria del 28 de agosto último, que han oscilado entre $ 565 y $ 560 por dólar, se prevé una apreciación real de 1,5% en el horizonte de proyección", sostuvo el BC, añadiendo que desde una perspectiva de largo plazo, la probabilidad de que el tipo de cambio se deprecie en el futuro es menor que una apreciación.

"En todo caso, el nivel esperado para el tipo de cambio real, dentro del horizonte de proyección es mayor que el previsto en mayo último. Por supuesto, existen grados importantes de incertidumbre sobre la evolución futura del tipo de cambio, lo que se ve reflejado en la magnitud de la depreciación durante los días posteriores a la reunión del 28 de agosto", puntualizó.

Riesgos en frentes externos y en el local

Pese a lo señalado, el BC puso énfasis en una serie de riesgos que existen en el frente externo y en el ámbito nacional.

Resaltó que la principal amenaza es la persistencia del precio del petróleo en niveles elevados, ya que un valor en torno a los US$ 30 por barril, tendría un efecto inflacionario del orden de 0,7% en el IPC total y de 0,3% en el IPC subyacente, manteniendo todo lo demás constante.

En tanto, advirtió que aún subsisten síntomas de desequilibrio en la economía de Estados Unidos (bajo nivel de desempleo, elevado precio de los activos bursátiles y alto déficit en cuenta corriente), que podrían gatillar un aterrizaje brusco de la misma, aunque este escenario aparece como menos probable que en mayo último.

En el ámbito nacional expresó que la principal fuente de riesgo se refiere a la velocidad de recuperación del gasto interno y de la inversión fija, ya que si ésta última no se recupera conforme a las expectativas, la oferta agregada pasará a ser un factor restrictivo sobre el crecimiento de la demanda en el mediano plazo, y la política monetaria "debería restringir más prontamente su
Impulso", con el fin de disminuir los riesgos de aceleración de la inflación.

Es por esto, que se explicitó que en las próximas reuniones del Consejo del BC éste pondrá especial cuidado en la evolución de la economía doméstica, en particular la política fiscal y el empleo, como antecedentes que permitan evaluar las presiones inflacionarias existentes en la economía; la respuesta de la inflación de tendencia y las expectativas inflacionarias frente a incrementos de precios específicos y a la depreciación del peso; y el desarrollo de la economía mundial y los mercados financieros internacionales y su impacto sobre la economía chilena.

"El propósito final de la política monetaria es lograr un ambiente de inflación baja y estable, pilar fundamental del progreso económico", concluyó Massad.

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