Viernes, día clave para "plan de rescate" de Aerolíneas Argentinas

Ese día, la asamblea de accionistas de la compañía decidirá sobre el 'Plan Director' propuesto por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales de España, para salvar de la quiebra a la empresa adquirida hace 10 años por Iberia.

13 de Septiembre de 2000 | 17:14 | EL MERCURIO ONLINE/AGENCIAS
MADRID.- El próximo viernes se perfila como un día clave para el futuro de Aerolíneas Argentinas. Será entonces cuando la asamblea de accionistas de la compañía de bandera argentina decidirá sobre el 'Plan Director' propuesto por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), de España, para salvar de la quiebra a esta empresa, adquirida hace 10 años por la línea aérea Iberia.

La SEPI, accionista mayoritario de Iberia y, por ende, de Aerolíneas, decidió en julio pasado aportar US$ 208 millones para evitar el cierre inminente de la compañía argentina, que arrastra unas deudas que superan ya los US$ 900 millones.

La estrategia del ente español prevé una inyección de capital a Aerolíneas por valor de US$ 650 millones. Gran parte de esa suma sería asumida por la SEPI, mientras que US$ 32,5 millones recaerían en el Estado argentino, que posee el 5% de las acciones. El 'Plan Director' además incluye la eliminación de 1.500 de los 5.000 puestos de trabajo de la línea aérea argentina así como una eventual reducción de salarios en un 20%.

El presidente de la SEPI, Pedro Ferreras, afirma que el gobierno español no va a dejar que quiebre Aerolíneas, si bien recuerda que desde octubre del año pasado la sociedad que preside ha estado aportando a la compañía US$ 30 millones al mes para garantizar su subsistencia, mientras que los otros socios, entre ellos American Airlines con un 10%, no han invertido casi nada.

"Si en Iberia lo hicimos y salió bien, sacrificios semejantes a los que hicieron los trabajadores de Iberia pueden hacerlos también los trabajadores de Aerolíneas Argentinas y se van a ver ellos, nosotros y el gobierno argentino recompensados con ver al cabo de uno o dos años una sociedad tan brillante como vemos hoy a Iberia", sostiene Ferreras.

El capítulo de Aerolíneas Argentinas viene a cerrar una etapa que algunos analistas califican como "la ruinosa aventura americana" de Iberia, cuya estrategia de expansión en América Latina condujo a la compañía española, entonces totalmente estatal, a la quiebra técnica en 1995.

Cinco años antes, en 1990, el entonces presidente de Iberia, Miguel Aguiló, y el ministro de Industria, Claudio Aranzadi, decidieron acudir a la privatización de Aerolíneas, con el objetivo de dar valor a Iberia y privatizarla después, tal y como se hizo más adelante con antiguas empresas públicas como Telefónica, Endesa o Repsol.

La diferencia fue que Iberia no tenía recursos propios para adquirir Aerolíneas, cuyo costo fue de US$ 800 millones, y la operación coincidió con la crisis económica de aquella época.

Iberia pagó cara su expansión en el subcontinente y sólo se salvó gracias a un duro plan de ajuste y a una inyección de capital de US$ 700 millones por parte del Estado, autorizada por la Unión Europea con la condición de que la línea aérea se desprendiera de sus participaciones extranjeras.

Ello condujo en 1996 a la decisión de cerrar la línea aérea venezolana Viasa y de vender la chilena Ladeco.

"Lo que hoy vemos muy claro es que la decisión estratégica era correcta, el momento en que se hizo fue muy malo y la gestión ha sido pésima", reconocía entonces el actual presidente de Iberia, Xabier de Irala.

En la actualidad, Iberia está considerada una empresa saneada y preparada para su salida a Bolsa. En 1999 el grupo obtuvo beneficios netos de US$ 155 millones. Y en los próximos cuatro años la compañía de bandera española prevé alcanzar una ganancia acumulada de más de US$ 800 millones.

Tras haber sido postergada una y otra vez desde comienzos de 1999, Irala anunció recientemente que Iberia saldrá a Bolsa en los primeros días de noviembre próximo, es decir casi un año después de la privatización parcial de la compañía, que vendió el 40% de su capital al llamado núcleo duro de accionistas, entre ellos British Airways y American Airlines con un 9% y un 1%, respectivamente.

En noviembre, el Estado español finalmente quiere desprenderse del 54% restante del capital -el 6% está en manos de los empleados de Iberia- y culminar así la privatización de una empresa con 73 años de antigüedad. Y lo ideal sería aterrizar en el parqué bursátil con el problema de Aerolíneas Argentinas resuelto.
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