Cuenta Corriente de Balanza de Pagos acumula déficit de US$ 683,3 MM

El Banco Central informó que de acuerdo a cifras preliminares, la balanza de pagos acumulada a septiembre registró un déficit en cuenta corriente de US$ 683,3 millones, un superávit en la cuenta de capital salvo reservas de US$ 673 millones, errores u omisiones negativos de US$ 177 millones, y un flujo de reservas negativo de US$ 187 millones.

23 de Noviembre de 2000 | 12:23 | El Mercurio Online
SANTIAGO.- El Banco Central informó hoy que de acuerdo a cifras preliminares, la balanza de pagos acumulada a septiembre registró un déficit en cuenta corriente de US$ 683,3 millones, un superávit en la cuenta de capital salvo reservas de US$ 673 millones, errores u omisiones negativos de US$ 177 millones, y un flujo de reservas negativo de US$ 187 millones.

En términos de evolución trimestral, en el primer trimestre la cuenta corriente fue superavitaria (US$ 471 millones) y la de capital salvo reservas, deficitaria (US$ -519 millones). Esta situación se revirtió en el segundo y tercer trimestres, en los cuales la cuenta corriente fue deficitaria (US$ -627 millones y US$ -527 millones, respectivamente), y la de capital salvo reservas, superavitaria (US$ 537 millones y US$ 656 millones).

Estos resultados representaron un vuelco con respecto a la situación de los primeros nueve meses de 1999, período en que la cuenta corriente estuvo prácticamente en equilibrio (US$ -36 millones), y la de capitales fue deficitaria (US$ -661 millones).

El deterioro en la cuenta corriente acumulada a septiembre fue de US$ 647 millones con respecto a igual período del año anterior, y se debió en gran medida a mayores egresos netos de utilidades, intereses y servicios no financieros, así como al crecimiento en las importaciones de bienes, fenómenos que se concentraron especialmente en el segundo trimestre.

La moderación en el incremento de las exportaciones que se observó en el segundo trimestre contribuyó, además, a que casi la totalidad del deterioro en la cuenta corriente se produjera en ese período.

El resto de los componentes de la cuenta corriente flujos de servicios y transferencias- mostraron, en conjunto, un déficit de US$ 1.734 millones en el período enero a septiembre del año en curso, lo que representa un mayor desembolso de US$ 521 millones en doce meses. Este afectó especialmente a los servicios financieros, y se debió fundamentalmente a mejores resultados de la inversión extranjera directa en Chile, por mayores utilidades derivadas de la recuperación de precios de exportaciones de sectores receptores de inversión extranjera directa, particularmente el de la minería del cobre.

Los intereses netos, por su parte, se incrementaron principalmente como consecuencia del aumento en la deuda externa del sector privado no bancario y de las tasas de interés aplicables a ese endeudamiento. Los egresos netos por servicios no financieros también aumentaron, en buena medida debido al impacto del crecimiento de las importaciones en los egresos por fletes y servicios portuarios.

Los flujos de capitales del período fueron consistentes con las necesidades de financiamiento que demanda la cuenta corriente, en un marco de tipo de cambio flexible. Es así como la cuenta de capital salvo reservas presentó un balance negativo en el primer trimestre, el que fue más que compensado por saldos positivos en los dos trimestres siguientes, resultando en un ingreso neto de US$ 673 millones acumulado a septiembre. Ello es atribuible a ingresos netos de 'otros capitales' (US$ 1.454 millones), por cuanto los flujos netos de inversión directa y de cartera fueron negativos (US$ -655 millones y US$ -125 millones, respectivamente).

Los flujos netos de otros capitales tuvieron valores positivos tanto en aquéllos de corto plazo como en los de mediano y largo plazo. Sin embargo, estos últimos, constituidos principalmente por créditos externos, fueron disminuyendo en el transcurso del año, pasando a valores negativos en el tercer trimestre.

Ello se debió fundamentalmente a pre-pagos de créditos efectuados por el sector bancario privado y a un menor nivel de desembolsos de créditos.

En cuanto a los flujos de corto plazo, después de tener valores negativos en el primer trimestre, la situación se revirtió, observándose flujos positivos y crecientes en el segundo y tercero. Fueron determinantes en estos resultados los movimientos de capitales asociados al comercio exterior, los que presentaron salidas netas en el primer trimestre y entradas en el segundo y tercer trimestres, como resultado en gran medida de la estacionalidad de las exportaciones y el incremento en las importaciones.

Por otra parte, después de una fuerte acumulación de activos externos de corto plazo ocurrida en 1999, en el presente año el fenómeno se revirtió, produciéndose ingresos netos por este concepto, principalmente mediante la disminución en las tenencias de estos activos por parte del sector
bancario. También en lo que va corrido del año se observa una recuperación en el uso de líneas de crédito de corto plazo.

La inversión directa, que ha constituido una fuente sustancial de financiamiento externo en los últimos años, mostró flujos netos negativos en el período enero-septiembre del presente año. La inversión directa fue negativa en el primer trimestre, lo que cambió en el segundo gracias a incrementos en los aportes ingresados por la vía del DL600.

Si bien significativos, estos aportes fueron muy inferiores a los extraordinarios niveles alcanzados en el año 1999. En el tercer trimestre se produjo un importante incremento de la inversión directa al exterior, la que empezó a retomar niveles similares a los de 1999, llevando a que los flujos netos de inversión directa fueran negativos.

Los flujos netos de inversión de cartera, por su parte, también fueron negativos en los primeros nueve meses del año. Ello se explica principalmente por egresos netos de ADRs, los que fueron parcialmente compensados por ingresos netos provenientes de emisión de bonos. A lo largo de los trimestres, la inversión de cartera evolucionó desde valores negativos en el primero y segundo, a positivos en el tercero, en cuyo resultado fue determinante la emisión de bonos por US$ 300s millones, lo que auspicia un repunte en dicho mercado.

La inversión de cartera en el exterior, después de fuertes egresos en 1998 y el primer semestre de 1999, empezó a generar ingresos netos al país en el segundo semestre de 1999, debido a retornos de inversiones efectuadas por los fondos de pensiones, con el objeto de ser invertidos en el mercado local. Esto continuó durante el año 2000, hasta que los mayores egresos por inversiones de fondos mutuos y compañías de seguros llevaron a que estos flujos volvieran a ser negativos en el tercer trimestre.
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