LISBOA.- El Presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, promulgó hoy las medidas económicas del Gobierno socialista para reducir el déficit del país, pero anunció que pedirá al Tribunal Constitucional que fiscalice su aplicación.
La Presidencia portuguesa informó que el jefe de Estado tuvo en cuenta la urgencia del Ejecutivo por reducir el déficit estatal desde 9,3% a 7,3%, pero ante las "dudas sobre la constitucionalidad" de algunas medidas fiscales del plan, decidió pedir al máximo tribunal que las someta a una "fiscalización sucesiva".
Desde que asumió la Presidencia en marzo de 2006, Cavaco ha vetado y devuelto al Parlamento varias leyes socialistas y ha enviado otras al Constitucional -la última de ellas el matrimonio homosexual- pero nunca había sometido ninguna a fiscalización a posteriori.
El Mandatario no detalló de qué medidas concretas se trata, pero alertó que "algunas normas de naturaleza fiscal" incluidas en el plan de austeridad del Gobierno pueden afectar a la "seguridad jurídica y la confianza de los contribuyentes".
El Primer Ministro luso, José Sócrates, anunció el mes pasado este conjunto de medidas para reducir el déficit público, que incluye un aumento de los impuestos de la renta entre 1 y 1,5%, la subida del IVA del 20 al 21%, la creación de nuevos peajes en autopistas y de impuestos a las plusvalías bursátiles (20%) y las rentas superiores a 150.000 euros (45%).
También reduce las transferencias a los ayuntamientos y regiones autónomas, rebaja un 5% los salarios de altos cargos y políticos, recorta el subsidio de desempleo y otras ayudas sociales, y aplaza diversas obras públicas.
El paquete de medidas fue aprobado en el Parlamento el pasado 9 de junio con los votos del gobernante Partido Socialista (PS) y el principal de la oposición, el Social Demócrata (PSD, centro-derecha) del que Cavaco es líder histórico.
La reducción del déficit portugués que persiguen las medidas de austeridad se consideran indispensables en Bruselas y en los organismos crediticios internacionales, para que Lisboa supere la crisis económica y no sucumba, como Grecia, a la desconfianza de los mercados.