BRUSELAS.- El último intento de la Unión Europea (UE) de definir nuevas tasas a la banca para financiar futuras crisis y contribuir a la lucha contra la pobreza terminó hoy sin avances al respecto, durante la reunión de ministros de Finanzas celebrada en Bruselas.
Dos años después del estallido de la crisis financiera, los estados miembros siguen enfrascados en las discusiones sobre las distintas modalidades de gravamen y el destino que debe darse al dinero recaudado, mientras algunos países han aprobado nuevos impuestos de forma unilateral.
El encuentro celebrado menos de un mes después del primer debate formal sobre el asunto en el seno del Ecofin, terminó de nuevo sin "avances extraordinarios", reconoció la ministra de Economía y Hacienda española, Elena Salgado.
Aunque la "prioridad es evitar que los distintos sistemas impositivos de los estados miembros provoquen una doble tasación" al sector, el semestre podría terminar sin acuerdo a este respecto, según confesó el ministro de Finanzas belga, Didier Reynders.
La UE trabaja sobre dos posibilidades de impuesto, que en principio no son excluyentes: uno sobre las actividades bancarias y una tasa sobre las transacciones financieras internacionales, también conocida como Tasa Tobin.
El impuesto sobre las actividades financieras suscita más apoyos que la tasa sobre las transacciones, criticada porque podría provocar una deslocalización si no se logra un gran consenso internacional al respecto.
El presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, dijo hoy que sería un gran error si la Unión Europea decidiera poner en marcha de manera unilateral un impuesto de este tipo.
El comisario de Fiscalidad y Unión Aduanera, el lituano Algirdas Semeta, presentará en cualquiera caso un informe sobre la aplicación técnica de la tasa en octubre próximo, ante las peticiones desde distintos sectores para poner en marcha un gravamen así.