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Standard & Poor's amenaza con rebajar calificación a Bélgica

La agencia de calificación anticipó que la prolongada incertidumbre política podría perjudicar el desempeño crediticio de la nación.

14 de Diciembre de 2010 | 10:07 | Reuters
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Bloomberg

BRUSELAS.- La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's dijo hoy martes que podría rebajar la calificación de deuda soberana de Bélgica en los próximos seis meses, si persiste su incapacidad de formar un nuevo Gobierno y empeora la trayectoria de su endeudamiento.


Standard & Poor's Ratings Services anunció el martes que revisó su panorama de la calificación crediticia de Bélgica a "negativo" desde "estable", aunque ratificó las notas "AA+" para su deuda de largo plazo y "A-1+" para la de corto plazo.


Un resultado fiscal mejor que lo anticipado en el 2010 contribuyó a que la agencia reafirmara la calificación del país europeo. Sin embargo, anticipó que la prolongada incertidumbre política podría perjudicar el desempeño crediticio de Bélgica.


"Podríamos rebajar la calificación soberana de Bélgica en un escalón si concluimos que la falta de consenso deriva en que el Gobierno sea incapaz de estabilizar la trayectoria de su deuda para impulsar las reformas", dijo S&P en un comunicado.


La agencia se mostró además preocupada por las perspectivas fiscales de Bélgica en general y particularmente por el objetivo de reducir el déficit presupuestario al 4,1 por ciento del Producto Interno Bruto el año que viene.


La evaluación "AAA" de transferencia y convertibilidad de Bélgica permaneció sin cambios.


"Creemos que la prolongada incertidumbre política doméstica representa riesgos para el desempeño crediticio del Gobierno, especialmente dadas las difíciles condiciones del mercado que muchos gobiernos de la zona euro están enfrentando", dijo el analista de crédito de Standard & Poor's Marko Mrsnik.


Agregó que la agencia ve la incertidumbre política belga principalmente evidenciada en el prolongado retraso en formar un Gobierno federal después de las elecciones generales de junio del 2010, así como la prolongada incapacidad para alcanzar un consenso político clave sobre la división idiomática de Bélgica.