SANTIAGO.- El deterioro de las perspectivas internacionales y su eventual impacto sobre la economía chilena y la inflación, llevaron al Consejo del Banco Central de Chile (BC) a descartar la opción de subir la tasa de interés de política monetaria en su reunión del 12 de julio.
Según la minuta divulgada este lunes, en la ocasión también se destacó la convergencia del ritmo de crecimiento de la actividad y el empleo hacia tasas de tendencia, así como la reducción relevante de la inflación subyacente y de los componentes más volátiles, que contribuyeron a reducir los registros inflacionarios y las expectativas de mercado.
En contraposición, la alternativa de bajar la TPM también se descartó, tomando en cuenta que la situación de brechas de capacidad y mercado laboral aún era estrecha, lo que representaba un riesgo latente respecto de las perspectivas inflacionarias de mediano plazo.
"Era probable que los efectos de la desaceleración externa sobre la evolución de la economía chilena contribuyeran a despejar este riesgo en los meses venideros, pero estos efectos habían sido tenues hasta el momento", señala la minuta.
En este contexto, mantener la TPM se justificaba en que su nivel actual estaba dentro de un rango de valores neutrales, al tiempo que la economía se encontraba en una situación de brecha cerrada e inflación en torno a la meta, lo que daba tiempo y flexibilidad para esperar y acumular información respecto de la evolución de la situación externa y su impacto en la economía chilena.
De esta manera, el Consejo acordó, por unanimidad, mantener la tasa en 5,0% nominal anual.
Durante el análisis, todos los consejeros coincidieron en que, salvo algunas excepciones, la evolución de la economía internacional y local no se había desviado significativamente de lo anticipado, por lo que se mantenía vigente el mensaje de política monetaria entregado anteriormente.
Respecto de la decisión de política monetaria, todos los consejeros coincidieron en que la única opción plausible era mantener la TPM en 5%. Un consejero indicó que, junto con ubicarse dentro de un rango de valores neutrales, el nivel actual de la TPM era coherente con las trayectorias esperadas para la actividad y la inflación en el escenario base del IPoM.
Por ello, mientras persistiera la incertidumbre sobre cómo evolucionarían las condiciones tanto externas como internas, era preferible privilegiar la opción de mantener la TPM.