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Petrolera brasileña OGX de Eike Batista solicita la protección de bancarrota

La decisión de OGX de buscar protección de sus acreedores no sorprendió a nadie. Tras incumplir el 1 de octubre un pago de intereses por US$ 44,5 millones a tenedores de bonos.

01 de Noviembre de 2013 | 10:27 | Reuters
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En la foto, las oficinas centrales de la petrolera OGX, en Río de Janeiro.

Reuters

RÍO DE JANEIRO.- La petrolera OGX del aproblemado millonario brasileño Eike Batista solicitó hoy la protección judicial frente a sus acreedores, en la mayor quiebra corporativa en la historia de América Latina, dijo a Reuters una fuente con conocimiento de la situación.


El pedido de bancarrota, que fue confirmado por el tribunal de Río de Janeiro, llega después que OGX fracasó en alcanzar un acuerdo con sus acreedores para renegociar parte de sus deudas por US$ 5.100 millones. Abre además un nuevo capítulo en el derrumbe del imperio industrial de Batista, que ha sido desmembrando en los últimos meses por el empresario brasileño después que decepcionantes resultados en sus pozos de petróleo mar adentro provocaron una crisis de confianza entre los inversores.


Si el tribunal de bancarrota aprueba el pedido, OGX tendrá un plazo de 60 días para presentar un plan de reestructuración corporativa.


Los acreedores de la empresa, entre ellos Pacific Investment Management Co, el fondo de bonos conocido como Pimco que tiene sede en California, BlackRock Inc y otros, tendrán 30 días para respaldar o rechazar el plan.


Es improbable que la bancarrota de OGX tenga un impacto significativo para la economía de Brasil. Después de todo, la compañía apenas salió de su fase de emprendimiento, casi no produce crudo y la mayor parte de su deuda está en manos de tenedores de bonos extranjeros. Pero el futuro de otra empresa del Batista, el astillero OSX Brasil, depende casi enteramente de OGX, cuyo valor de mercado se hundió en casi US$ 45.000 millones desde su mayor nivel en octubre del 2010.


Batista creó OSX, que ha recortado sus ambiciosos planes de construir el mayor astillero del hemisferio sur, para fabricar y alquilar embarcaciones de producción y servicios petroleros a OGX. 


La bancarrota de OGX es el más claro ejemplo de la dramática caída en desgracia de Batista. Un agresivo negociador que hace no mucho alardeaba con que se convertiría en el hombre más rico del mundo, el hombre de 56 años vio reducirse su fortuna en US$ 30.000 millones en los últimos 18 meses, a medida que los inversores castigaron el precio de las acciones de sus empresas. 


La crisis obligó a Batista a desmembrar su conglomerado Grupo EBX, que también incluye un operador de puertos, empresas de minería, energía y hasta entretenimiento.  El rápido declive de Batista se ha transformado en símbolo de los problemas económicos de Brasil.  Tras una década de boom en que los inversores metieron montañas de dinero en Brasil y en las empresas de Batista, la mayor economía de América Latina lleva casi tres años estancada, frustrando las predicciones de que se uniría pronto al grupo de naciones desarrolladas.


La decisión de OGX de buscar protección de sus acreedores no sorprendió a nadie. Tras incumplir el 1 de octubre un pago de intereses por US$ 44,5 millones a tenedores de bonos, la petrolera intentó reestructurar su deuda en el plazo legal de 30 días antes de declarar un default sobre sus US$ 3.600 millones en bonos.


Pero el proceso fue complicado desde el comienzo y el martes OGX dio por terminadas las negociaciones con sus acreedores sin llegar a un acuerdo, dejando la bancarrota como la única opción viable para ganar tiempo en su intento por salvar la compañía.

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