Finalizó XV Jornada Mundial de la Juventud

Con una solemne misa presidida por Su Santidad Juan Pablo II, finalizó la XV Jornada Mundial de la Juventud, que se realizó en Roma, en la que participaron dos millones de peregrinos provenientes de 160 países de todo el mundo.

20 de Agosto de 2000 | 23:03 | ORBE
ROMA.- Con una solemne misa presidida por Su Santidad Juan Pablo II, finalizó la XV Jornada Mundial de la Juventud, que se realizó en Roma, en la que participaron dos millones de peregrinos provenientes de 160 países de todo el mundo.

Esta celebración selló el compromiso de los jóvenes con el Papa, Pastor de la Iglesia, con los desafíos para la juventud al inicio del nuevo milenio.

En la Eucaristía, el Santo Padre señaló que "comiendo su carne y bebiendo su sangre significa aceptar la lógica de la cruz y del servicio. Es decir, ofrecer la propia disponibilidad para sacrificarse por los otros, como hizo él. De este testimonio tiene necesidad urgente nuestra sociedad, de él necesitan más que nunca los jóvenes, tentados a menudo por los espejismos de una vida fácil y cómoda, por la droga y el hedonismo, que llevan después a la espiral de la desesperación, del sin-sentido, de la violencia".

Es urgente cambiar de rumbo y dirigirse a Cristo, que es también el camino de la justicia, de la solidaridad, del compromiso por una sociedad y un futuro dignos del hombre.

La Ceremonia fue concelebrada por 50 cardenales y cinco mil sacerdotes asistentes de todo el mundo. En ella, además, participaron monseñor Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco José Cox y Monseñor Luigi Infanti, del Vicariato Apostólico de Aysén.

Al finalizar la celebración, el Papa invitó a los jóvenes que al volver a sus países transmitan la gran noticia vivida en estos días con la promesa de reencontrarse en una próxima Jornada Mundial, que se realizaría en el año 2002, en la ciudad de Toronto, Canadá.

Desde las primeras horas de la mañana, la mayoría de jóvenes chilenos que permanecieron en Tor Vergata, identificados con sus banderas y gorros de la Delegación Oficial esperaron con ansias la llegada del Santo Padre y el comienzo de la Misa final.

Al finalizar la ceremonia el Papa dio gracias a las delegaciones asistentes entre ellas la más numerosa España con 100 mil peregrinos, siguiendo la de Francia y Polonia, sin descontar a la más grande de Sudamérica, Chile,con cinco mil jóvenes.

Junto con dar las gracias, su Santidad señaló: "Ustedes jóvenes representan el compromiso por construir un mundo mejor".
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