Irak todavía sufre bombardeos aéreos de EE.UU. e Inglaterra

Tras la derrota de Irak en la Guerra del Golfo, que comenzó en la noche del 16 al 17 de enero de 1991 para liberar Kuwait, los kurdos se rebelaron contra el Gobierno central de Bagdad para exigir el establecimiento de una autonomía en el Kurdistán.

14 de Enero de 2001 | 13:45 | EFE
BAGDAG.- Irak, diez años después de la Guerra del Golfo, sufre todavía las secuelas de esta contienda con los bombardeos aéreos estadounidenses y británicos en zonas de exclusión aérea en el norte y el sur del país.

La exclusión aérea, que se remonta a 1991, tiene como objetivo declarado proteger las zonas septentrionales y meridionales del país en las que viven minorías kurdas y chiítas, respectivamente, contra posibles ataques de las tropas gubernamentales.

Tras la derrota de Irak en la Guerra del Golfo, que comenzó en la noche del 16 al 17 de enero de 1991 para liberar Kuwait, los kurdos se rebelaron contra el Gobierno central de Bagdad para exigir el establecimiento de una autonomía en el Kurdistán.

El Ejército iraquí reprimió la rebelión kurda, así como una revolución de los musulmanes chiítas del sur del país, tras lo que EEUU y el Reino Unido, aliados de la Guerra del Golfo, impusieron dos zonas de exclusión aérea en el norte y el sur, en marzo de 1991 y agosto del año siguiente.

Desde aquellas fechas, aviones de guerra británicos y estadounidenses, que tienen bases en Arabia Saudí, Kuwait y Turquía, sobrevuelan dichas zonas casi a diario y atacan de vez en cuando instalaciones iraquíes.

El último ataque contra el sur de Irak tuvo lugar el viernes pasado y causó heridas a dos ciudadanos iraquíes.

Según cifras del Gobierno de Bagdad, los bombardeos estadounidenses y británicos en el norte y sur del país han causado la muerte de 316 personas y 951 resultaron heridas desde el término del último ataque aéreo masivo contra Irak en diciembre de 1998.

Bagdad no reconoce la exclusión aérea, al considerar que fue impuesta por decisión de EEUU y el Reino Unido y no por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El régimen iraquí atribuye la continuidad de la exclusión a "objetivos políticos de EEUU", así como a la ayuda que Turquía, Kuwait y Arabia Saudí ofrecen a los caza-bombarderos norteamericanos y británicos, por lo que califica a Riad y Kuwait de "sus principales enemigos".

Bagdad denuncia también como "flagrantes violaciones de su soberanía" las repetidas incursiones de las tropas turcas en el Kurdistán iraquí, donde persiguen a combatientes del separatista kurdo turco Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

En los últimos meses, Irak desafió la exclusión aérea al reanudar, en noviembre pasado, los vuelos civiles internos en el país tras casi diez años de interrupción, con sendos viajes desde Bagdad a las ciudades de Basora y Mosul, en el sur y el norte, respectivamente.

Mientras tanto, varios países árabes, incluido Egipto, país que participó activamente en la Guerra del Golfo contra Irak, han expresado en varias ocasiones su firme oposición a los repetidos ataques aéreos contra el territorio iraquí.

El Kurdistán iraquí, compuesto por las provincias de Erbil, Suleimaniya y Dohuk, está prácticamente controlado por dos grupos rivales -el Partido Democrático Kurdo (PDK) y la Unión Patriótica del Kurdistán-, que antes de la Guerra del Golfo negociaban con Bagdad el establecimiento de una autonomía en la región.

Según informes procedentes de la zona, la situación económica en el Kurdistán parece relativamente mejor a la que vive el resto del país, pese a las sanciones impuestas a Irak por la ONU desde su invasión de Kuwait, en agosto de 1990.

Los informes atribuyen esta situación a las actividades comerciales del PDK y la UDK mediante la frontera con Turquía e Irán, además de la ayuda humanitaria que la ONU dedica al Kurdistán de los ingresos de las exportaciones del petróleo iraquí.
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