Jefe del Ejército argentino reconoció fusilamiento en 1976

El asesinato de 22 detenidos políticos ocurrió en la localidad de Margarita Belén. El Ejército informó entonces que las muertes se produjeron cuando un grupo guerrillero intentó liberar a los detenidos.

07 de Mayo de 2001 | 11:30 | AP
BUENOS AIRES.- El jefe del ejército argentino, teniente general Ricardo Brinzoni, reconoció hoy que 22 detenidos políticos fueron fusilados por los militares en diciembre de 1976 y que no murieron en un intento de fuga, como sostenía la versión oficial que hasta ahora invocó ese servicio armado.

El sangriento episodio ocurrió en la localidad de Margarita Belén, próxima a la ciudad de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, a 1.050 kilómetros al norte de Buenos Aires.

Brinzoni era entonces capitán y secretario general de la intervención militar en esa provincia, después del golpe de estado producido en marzo de 1976.

Diversos organismos defensores de derechos humanos, especialmente el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), basándose en diversos testimonios, denunciaron que los 22 detenidos fueron retirados de la cárcel de Resistencia, subidos a camiones del Ejército y obligados a descender en Margarita Belén, luego de ser duramente golpeados. Allí fueron fusilados y sus cadáveres enterrados sin que sus familiares fueran autorizados a abrir los féretros.

El Ejército informó entonces que las muertes se produjeron cuando un grupo guerrillero intentó liberar a los detenidos.

En declaraciones que publica el diario "Norte de Resistencia", Brinzoni expresó que "durante mucho tiempo creí en la versión oficial del enfrentamiento. Con el paso de los años comencé a escuchar otras voces que decían que, en realidad, no hubo tal enfrentamiento, sino que había sido una acción deliberadamente planeada para eliminar terroristas. Hoy yo también creo, a la luz de todo lo que escuché después, que lo de Margarita Belén no fue un enfrentamiento. Que fue una operación militar para eliminar delincuentes terroristas".

Brinzoni agregó que está dispuesto a concurrir a cualquier citación que haga el juez federal de Resistencia, Carlos Skidlesky, quien inició una investigación de aquella masacre.

"Me cuesta mucho decirlo, pero aquello fue un fusilamiento encubierto de detenidos que estaban en la Unidad Penitenciaria 7, que fueron disimuladamente trasladados y eliminados durante el viaje", reconoció Brinzoni.

Antes de conocer las declaraciones de Brinzoni, el CELS había exigido el relevo del jefe del ejército, alegando que tuvo pleno conocimiento de los fusilamientos y que los encubrió.
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