PARÍS.- El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss fue enterrado el lunes en Lignerolles, por deseo de la familia de evitar el revuelo mediático, confirmó hoy el Laboratorio para Antropología y Sociología del reputado Collège de France en París.
El padre de la antropología estructural falleció en la madrugada del domingo a la edad de 100 años, pero su muerte no se anunció oficialmente hasta el martes.
Lévi-Strauss habría cumplido 101 años el 28 de noviembre. El científico se rompió el cuello del fémur en 2007 y desde entonces se encontraba muy cansado, señaló el Laboratorio para Antropología y Sociología, del que fue director durante años.
Con la muerte del antropólogo nacido en 1908 en Bruselas, Francia pierde a uno de sus grandes pensadores del siglo XX. El Presidente francés, Nicolas Sarkozy, lo definió como un "humanista infatigable" y un "gran científico, siempre abierto al mundo, que creó la antropología moderna e hizo crecer la reputación de las ciencias humanas y sociales a su punto más alto".
Por su parte, el director general de la UNESCO, Kochiro Matsuura, calificó la muerte del científico como una pérdida para la humanidad.
"Su pensamiento cambió la percepción que el hombre tiene de sus semejantes, rompiendo conceptos tan excluyentes como la raza y abriendo caminos a una nueva visión basada en el reconocimiento de los lazos comunes que unen a la humanidad", dijo Matsuura en un comunicado.
Asimismo, el director de la UNESCO celebró toda "una vida dedicada al conocimiento y a la comprensión a través del saber, construida en buena medida sobre una curiosidad insaciable por sus semejantes que lo llevó a las zonas más apartadas del mundo y cambió la antropología moderna de manera definitiva".
En tanto, el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, señaló que seguirá siendo una referencia. "Nos enseñó a ver, a observar y a escuchar", dijo el sobrino del ex Presidente socialista Franois Mitterrand.
Lévi-Strauss revolucionó la antropología con sus teorías y métodos de trabajo y dedicó toda su vida a la investigación de civilizaciones. Con sus libros, influyó no sólo en la antropología, la investigación de religiones y mitos, sino también en la filosofía y la historia. Su bestseller publicado en 1955 "Tristes trópicos" apareció en tiempos de descolonización y apostó a la revalorización de los llamados "pueblos primitivos".