Jean Sorel debuta en las tablas italianas

El actor francéS, que durante años trabajó en el cine italiano sin hacer oír nunca su propia voz, debuta como actor de teatro en Palermo con la adaptación de una novela del escritor siciliano Leonardo Sciascia "Candido, ovvero...".

13 de Marzo de 2001 | 12:26 | ANSA
PALERMO.- El actor francés Jean Sorel, que durante años trabajó en el cine italiano sin hacer oír nunca su propia voz, debuta como actor de teatro en Palermo con la adaptación de una novela del escritor siciliano Leonardo Sciascia "Candido, ovvero...".

Sorel habla un italiano perfecto (está casado desde hace 38 años con la actriz Anna Maria Ferrero) con un leve acento francés, pero eso no ha bastado para que el cine italiano le permitiese hablar con su voz, si bien en los últimos veinte años el actor volvió a vivir y a trabajar en su país natal.

"Me sorprendió que me llamaran desde Palermo para hacer en teatro el papel de un italiano pero me aclararon que yo iba a ser el narrador, un poco voyeur y un poco comentarista de la acción", declaró el actor a su llegada a Sicilia.

Además de descubrir que los ritmos interpretativos italianos y franceses son muy diferentes, Sorel recordó sus años de intérprete en el cine italiano a las órdenes de los mejores directores de la época (Visconti, Bolognini, Lattuada, Pasolini).

"Debuté en cine en 1960 cuando tenía 26 años (ahora tiene 66) con I dolci inganni de Alberto Lattuada con Catherine Spaak, una chica francesa determinada y ambiciosa que ahora es animadora de la TV italiana" y conoció a su mujer durante el rodaje de "L'oro di Roma" de Carlo Lizzani.

"Ella no sabía francés y yo no hablaba bien el italiano pero después de dos años de novios nos casamos", dice Sorel que recuerda como la mejor compañera de trabajo a Marilú Tolo y como la peor a Monica Vitti: "No nos poníamos de acuerdo en nada y era muy agresiva conmigo".

También recuerda el juicio por obscenidad que debió sufrir por un episodio de un filme con Gina Lollobrigida, donde hacía el papel de un joven cura seducido por la gerente de un hotel.

"Había una escena en la que Gina aparecía desnuda pero, en realidad, tenía una malla color carne. Nos defendió un abogado, Giovanni Leone, que después iba a ser presidente de Italia. Nos dieron tres meses de cárcel pero afortunadamente no tuvimos que cumplirlos", recuerda con una sonrisa el actor.
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