El beso en el pulgar de la noche de jueves. Un jugueteo que no prendió mucho en el público.
Tomás Fernández, El MercurioVIÑA DEL MAR.- Los juicios han sido dispares: Que la primera noche fue para Soledad Onetto y que Felipe Camiroaga se vio apagado; que la segunda noche los papeles se invirtieron, y el animador de TVN tomó la delantera, dejando atrás a la futura conductora de "Teletrece"; que la de ayer, fue la jornada más débil para los dos, etc.
Pero lo cierto es que altos y bajos han tenido ambos: Llegan al público, y se notó desde el primer día, cuando sin subir al escenario el nombre de Camiroaga era coreado por la galería; se atreven y se sueltan, con una que otra broma del animador y la disponibilidad de la elegante Soledad a entrar en los juegos de Camiroaga.
Claro que a veces no resulta bien, y la mayor muestra estuvo anoche, con las rechiflas que provocó el desabrido beso que la animadora dio en el pulgar de su colega, una talla no muy difundida que no sirvió para dar respuesta a la petición del público, que con más intención que nunca pedía el tradicional saludo.
El mismo que el martes llegó al tope con el beso en el cuello que Camiroaga dio a Onetto, tras el excesivamente cortés saludo del lunes (en la mano), y que el miércoles estuvo simplemente ausente.
De otras pifias, que naturalmente no eran para ellos, también tuvieron que hacerse cargo. Es el caso de los tensos momentos que se produjeron tras las actuaciones de Fernando Ubiergo y, sobre todo, de Simply Red, cuyas salidas del escenario el público simplemente no quiso aceptar.
¿Mostraron allí su oficio? Como todo en el Festival, cada uno tiene su visión y su enfoque, por eso, sometámoslo a la voluntad popular. Si Felipe Camiroaga y Soledad Onetto aprueban o no, y con qué nota, queda a criterio de nuestro lectores. Ustedes deciden en nuestra encuesta.