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Hoy se inaugura exposición “Chile Mestizo: tesoros coloniales”

La muestra, que cuenta con el patrocinio de Minera Inés de Collahuasi, contempla pinturas, imaginería religiosa, retablos, mobiliarios, fanales, altares domésticos, cantorales, partituras musicales, documentos, objetos litúrgicos, platería y arte textil.

13 de Marzo de 2009 | 10:54 | Gustavo Villavicencio A., El Mercurio Online

SANTIAGO.- La identidad cultural chilena se forjó desde la Colonia, en buena medida, por la relación pueblo-religión. Ese proceso de mestizaje cultural, donde se funden la evangelización católica con la tradición local, se proyecta claramente en el arte religioso.

Definitiva influencia tuvieron también las llamadas "escuelas americanas", con obras importadas desde los principales talleres -especialmente quiteños y
cuzqueños- y el surgimiento de manifestaciones populares locales, con marcadas  variaciones según su lugar  de desarrollo, y que responden a las necesidades de cada comunidad particular.

Este complejo imaginario relacionado con la devoción y la organización social, que sintetiza elementos españoles, criollos e indígenas, se aprecia tanto en el espacio público, como en el espacio privado de casas y conventos.

De ello da cuenta “Chile Mestizo: tesoros coloniales”, exposición que además de su enorme valor artístico, es manifestación fehaciente del arte religioso como instrumento de intercambio cultural, cuya mezcla entre la fe y las devociones populares pervive hasta hoy.

La muestra, que cuenta  con el patrocinio de Minera Inés de Collahuasi y el apoyo de la Fuerza Aérea de Chile, contempla pinturas, imaginería religiosa, retablos, mobiliarios, fanales, altares domésticos, cantorales, partituras musicales, documentos, objetos litúrgicos, platería y  arte textil, entre otras piezas coloniales, todas procedentes de iglesias y museos a lo largo del país.

Se suman, además,  una galería fotográfica, con una muestra de arte contemporáneo llamada DEVOTA y su visión del arte religioso barroco; una sala didáctica, que ofrecerá un taller para estudiantes, y un módulo educativo, que presenta una festividad religiosa popular junto a  un folleto con actividades didácticas. La museografía se complementa con documentales, relatos y crónicas, que contextualizan el momento histórico y la proyección de estas expresiones culturales a través del tiempo.

Obras de culto…obras vivas

Entre las piezas más destacadas figura la escultura policromada de “San Sebastián de Los Andes”, representante del período barroco. La imagen, creada en Chile por el escultor jesuita-germano Juan Bitterich, es considerada una de las tallas más importantes de la historia nacional.  Pertenece al siglo XVIII y se atesora en la Iglesia Santa Rosa de Los Andes.

Otra obra digna de mencionar es el conjunto escultórico “La última cena”, procedente de la iglesia de Matilla, al interior de Iquique. Realizado en Perú en el siglo XIX, reproduce a Cristo y los 12 apóstoles en tamaño natural.

De la basílica de Andacollo procede la figura de Nuestra Señora del Rosario.
El culto a “la chinita”, como la llaman sus devotos,  tiene su origen en el siglo XVI, cuando llega a este poblado con los españoles fundadores de La Serena.

Cabe destacar que todas estas imágenes son veneradas, aun en la actualidad, en cada una de sus comunidades.

Igualmente, es de gran atractivo la recreación de 4,5 metros del retablo colonial de la capilla de San Miguel de Azapa. El original fue obra de un tallador ecuatoriano y tenía motivos regionales.

Pinturas de renombre


Imprescindibles son los óleos de Mulato Gil de Castro  “Virgen de la Merced” y  “Santo Domingo”. El famoso pintor peruano retrató a figuras históricas tales como Bernardo O´Higgins, inmortalizado en un cuadro que se transformó en su imagen oficial.

Otra imperdible es la pintura “Virgen con el Niño entre San Francisco y Santa Clara”, la más antigua producida en el Virreinato del Perú que se conserva en Chile. Fue  realizada  en 1602 por Angelino Medoro, italiano  pionero de las escuelas americanas.

Asimismo, de la serie Vida de San Francisco, de Juan Zapaca, hay dos obras de 1684.

Se exhibe también el Cristo de Mayo, anónimo del siglo XVII, una de las pocas pinturas coloniales realizadas en Chile y cuya imagen se venera cada mes de mayo, desde 1647.

Producción local

Está representada en la imaginería popular del norte, centro y sur del país, conformando un corpus muy significativo que da cuenta del arte religioso regional como parte de la idiosincrasia, especialmente en las comunidades aisladas.

Ejemplo de ello es la figura del Cristo Chilote creada en el siglo XVIII.

Desde el archipiélago se trajeron varias tallas, como las vírgenes Del Carmen, Del Rosario y La Candelaria, un Cristo, San Antonio de Padua, San Miguel Arcángel y un Niño Dios.

De la zona de Arica se expone el San Santiago Matamoros y de la zona central la escultura de San Miguel Arcángel.

Escuelas quiteña y cuzqueña en Chile

Este prestigioso arte entra a Chile no sólo por la importación de piezas, sino
también de artesanos que se radicaron en nuestro país. Es el caso de Antonio
Palacios y sus hijos Manuel y Pedro Pablo, pintores y escultores ecuatorianos que llegaron en 1826.  Ellos poseían en Santiago uno de los talleres más solicitados durante la primera mitad del siglo XIX.

Formados por los hermanos Cabrera, en Quito, participaron en la creación de importantes obras firmadas por éstos y que están en la muestra, tales como “Las postrimerías”, la serie de pinturas “Santos Dominicos” y la obra “Nuestra Señora del Rosario”, dentro de al cual se puede  apreciar la figura del prior del convento de Santo Domingo; del Presidente de la República, José Joaquín Prieto, y del propio Antonio Palacios.