Gonzalo sentía agradecimiento con la serie que estaba estrenando, ''Mis años grossos'', y con quienes lo habían elegido para ser protagonista y valoraba con total devoción a sus padres en la serie, a Catalina Guerra y Gonzalo Robles.
El MercurioSANTIAGO.- "Amor a las tablas y a la vida". Esa es la frase que se me viene a la cabeza al pensar en él y en el hecho de que esta entrevista fue una de las pocas y la última que dio en su corta vida.
Como sólo tenía 25 años y dos teleseries a cuestas, a Gonzalo Olave le costaba creerse el cuento y, ante cualquier pregunta de una entrevista, subía los hombros como preguntando “qué es lo que tengo que decir”.
Su sencillez y total falta de arrogancia hacía que no fuera un entrevistado fácil, había que buscar con muchas preguntas y paciencia que contara algo que pudiese servir para titular, pero luego de unos minutos, aparecían sus miles de proyectos y su amor incondicional por el teatro, lo que lo convertía en el más interesante y comprometido de los actores de hoy.
Sentía agradecimiento con la serie que estaba estrenando, “Mis años grossos”, y con quienes lo habían elegido para ser protagonista y valoraba con total devoción a sus padres en la serie, a Catalina Guerra y Gonzalo Robles. Decía que tenía mucho que aprender de ellos y que, a pesar de ser difícil hacer comedia, “estos dos grandes del teatro han sido la mejor escuela”.
Vivía en el típico barrio de los actores: Bellas Artes. Y fue ahí, en un pequeño café, que él frecuentaba hace un tiempo, que nos juntamos hace dos semanas para la entrevista. Llegó tímido y saludó cordial con una sonrisa. Luego venía la sesión de fotos, la que claramente le incomodó. Es que eso de posar y de ser “estrella”, no era su fuerte, eso es seguro.
Más tarde, comenzó la conversación. Cuando se dio cuenta que yo era tan joven como él y que lo que buscaba era mostrar al mundo sus proyectos y su vida, comenzamos a hablar como si ya nos conociéramos de antes.
Me contó de su familia, de su polola, de sus proyectos, de su escuela de teatro, de su visión del mundo y de sus pasatiempos. Como toda la gente inteligente de verdad, Gonzalo jamás hizo alarde de sus logros, que no son pocos; tener un papel protagónico en la segunda producción que graba, no es algo que consigan todos.
Lo que más sorprendía era uno de sus proyectos. Con una productora montada con sus amigos, pretendía recorrer Chile llevando obras de teatro hasta las localidades más olvidadas de nuestra geografía, para que nadie, por muy pobre o aislado que sea, se quedara sin la posibilidad de vivir el teatro.
Esperaba algún día hacer cine y seguir creciendo como actor, pasear por Santiago en su bicicleta y rodearse por sus mejores amigos. Nada fuera de lo común, porque Gonzalo Olave vivía sin prisas y esperando con resignación las sorpresas que pudiese traerle la vida.
Lee la entrevista completa en PuntoMujer, la que le permitió, además, convertirse en el Guapo del mes de Marzo con la mejor puntuación. La evaluación que obtuvo en aspectos como sensibilidad e inteligencia emocional lo llevaron a imponerse, incluso, sobre consagrados del espectáculo como Claudio Narea.