SANTIAGO.- Pese a que sólo quedan siete personas que sobreviven en la zona de Puerto Edén que hablan la lengua de los kawésqar, conocidos como los últimos "nómades del mar", su historia permanecerá grabada gracias a una importante donación que recibirá la Dibam.
Mañana un equipo encabezado por el etnolingüista Óscar Aguilera y el investigador Juan Carlos Tonko, donará al Archivo de Literatura Oral y Tradiciones Populares un registro único bautizado como "Las voces de los últimos kawésqar", con más de 150 horas de grabaciones, resultado de un intenso trabajo realizado entre el 2006 y 2007 en la zona de Puerto Edén y Santiago.
Las grabaciones contienen conversaciones, narraciones mitológicas y descripciones de flora y fauna de los últimos hablantes kawésqar.
La donación coincide con otra importante noticia que llegó desde Zurich, donde el departamento de antropología de una universidad local halló cinco esqueletos que corresponden a la comunidad kawésqar, que habían sido trasladados a París en 1881 para ser exhibidos. Los indígenas habrían sido capturados en territorio inglés de la Tierra del Fuego a fines del siglo XIX.
En total, fueron 11 kawésqar o alacalufes los que murieron en Europa sin poder regresar, una historia de secuestro y muerte que tendrá su punto final con el retorno de las osamentas a Chile, para ser sepultadas junto a las de sus antepasados.
Respecto al archivo sonoro, los impulsores de la investigación subrayaron su importancia como legado histórico de los pueblos originarios de la región. "Este archivo salva una parte importante del acervo cultural de esta etnia y este conocimiento se habría perdido sin su realización, ya que los últimos depositarios de esta cultura son personas de cierta edad, por lo que son muy frágiles, y era urgente recopilar la documentación. El procesamiento del archivo consiste en la transcripción y traducción al español de los textos, trabajo en el que estamos empeñados", dijo Aguilera.
Debido al valor histórico de las grabaciones, se decidió que se realizaran copias guardadas por diversas instituciones nacionales e internacionales. "En el extranjero, el lugar más importante de conservación es el Archivo de Lenguas Indígenas de Latinoamérica, de la Universidad de Texas, porque cuando cambie la tecnología o los formatos de preservación ellos harán, sin costo, la migración correspondiente. Otra copia ya se encuentra en el Archivo de la Universidad James Cook en Cairns, Australia", añade Aguilera.