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Mujer agredida: "No quiero que me mate, no quiero ser un número más"

Daniela Toledo, golpeada y amenazada de muerte, arremete contra el sistema porque, según sostiene, "la justicia no me toma en cuenta".

26 de Febrero de 2009 | 15:23 | Renata Robbio, El Mercurio Online
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Durante cuatro años, Daniela soportó las palizas de su pareja, incluso estando embarazada.

El Mercurio Online

SANTIAGO.- "No quiero que él me mate. No quiero ser un número más". Este es el principal temor con el que se despierta cada mañana la joven Daniela Toledo (25), luego de que el 25 de agosto de 2008, tras soportar cuatro años de violencia intrafamiliar (VIF), decidiera dejar a su pareja y padre de su hijo, R. S. (38), e interponer una denuncia por las palizas y amenazas que dice haber recibido diariamente.


Hasta el momento, el último golpe físico y emocional lo sufrió la mañana del 16 de febrero de este año, cuando su ex conviviente –estando bajo prohibición judicial de acercarse a ella- le arrebató de sus brazos a su hijo de tres años, lo retuvo durante todo el día, se negó a entregárselo y la amenazó de muerte a ella y a su pequeño, si es que no volvía con él.


"Yo y mi hijo vamos a desaparecer, nos vamos a matar y no nos vas a volver a ver nunca más (...). Si veo a un carabinero cerca me mato, me fugo o hago cualquier cosa para que nunca más tengas al niño", le dijo -según ella- su marido esa mañana, chantajeándola para que se reuniera con él y “arreglaran” la relación.


Testimonio que respalda la policía. "Nosotros actuamos ante un delito flagrante porque mi funcionaria escuchó las amenazas telefónicas. Escuchó cuando le decía que iba a matar al menor, si ella no llegaba donde estaba él", constata el comisario de la 21° Comisaría de Estación Central, Edson Carrasco.


La mañana del 16 de febrero, Daniela estaba con su hijo en un restaurante de comida rápida en Estación Central y "sorpresivamente" apareció su padre. El niño se fue a los brazos de él y se lo llevó, señala el relato policial.


Agrega que pasaban las horas, estaba oscureciendo y el padre no se contactaba con la joven. Daniela dice que decidió llamarlo y que se encontró con la noticia de que no le devolvería a su hijo hasta que no hablaran y "solucionaran" sus problemas de pareja.


"El individuo le dice que vaya a buscar a su hijo y le da direcciones de calles en el Centro. Ahí vienen las amenazas (...). Ella se contacta con carabineros (...) y una funcionaria le dio indicaciones para recuperar al menor", relata Edson Carrasco.


La carabinera le ordenó a Daniela que por ningún motivo se subiera al auto y que toda la negociación, para recuperar al niño, la hiciera abajo de éste. "Cuando llegué, me dijo: Súbete si no quieres que te mate aquí mismo y a mi hijo también", recuerda la joven.


Daniela relata que decidió subirse al vehículo y que comenzó un forcejeo entre ambos. El padre se sacó unos lentes, los tiró y le rebotaron a ella; la joven asegura que recibió un combo. "Ella trata de bajarse del vehículo en movimiento y la patrulla de carabineros lo encierra y lo detiene", dice el comisario.


Tras la persecución, el imputado quedó detenido en calidad de imputado por amenaza de muerte en VIF, sin embargo, al otro día, en el control de detención y a pesar de todos los antecedentes presentados por la fiscal Ximena Hughes, la jueza Valeria Vega dictaminó reforzar la medida cautelar de prohibición de acercarse a Daniela y a su hijo.


"Yo me sorprendí porque pensé que lo iban a dejar detenido", dice la joven, quien asegura que desde que empezó los trámites por las denuncias de VIF se ha sentido frustrada e impotente, "siento que la justicia no me toma en cuenta".


Además, comentó que su ex pareja ha sido capaz de todo, con tal de quitarle a su hijo. De hecho, éste, el 27 de diciembre de 2008, envió una carta a Línea Directa de "El Mercurio", asegurando que los Tribunales de Familia habían determinado que hasta la audiencia del 9 de marzo de 2009, sólo podía ver a su hijo durante cuatro horas, los días sábado, a partir del 20 de diciembre.


Diez femicidios han ocurrido bajo medidas cautelares


El 25 de agosto de 2008, Daniela interpuso la primera denuncia por VIF. En esa ocasión, Sánchez quedó bajo una medida cautelar y por 180 días tenía prohibido acercarse a la joven, sin perjuicio de las visitas a su hijo. Recién en marzo de este año terminaba la restricción.


De los 68 casos de femicidio desde 2008 hasta la fecha, en diez de ellos (15%), los agresores tenían la misma restricción que Sánchez, sin embargo, no respetaron la medida y terminaron matando a sus mujeres.


Los dos últimos tienen antecedentes similares al caso de Daniela. El 20 de febrero de este año, un hombre asesinó a su conviviente y a su hijo en la VIII Región, y después se suicidó. Antes de éste, en Santiago, el 14 del mismo mes, un sujeto que tenía medidas cautelares y que ya no vivía con su mujer por VIF, la mató a puñaladas en su casa.


Según fuentes del Ministerio Público, el día del control de detención, la fiscalía solicitó la prisión preventiva para Sánchez, y para ello presentó todos los antecedentes del caso, entre ellos, el parte policial sobre lo que sucedió el 16 de febrero y dos testigos. Sin embargo, la jueza se la negó.


"La magistrado (Valeria Vega) no concede la medida cautelar de prisión preventiva porque consideró que los antecedentes no eran suficientes para determinarla, pero sí fijó la prohibición de acercarse a la víctima, a pesar del régimen de visitas programadas por el Juzgado de Familia", dice una fuente del Ministerio Público. 


Sin embargo, parece que Sánchez no entendió lo que decretó la jueza. "Después del control de detención, a las 15:30 de la tarde, estaba paseándose por afuera de mi casa. Me manda mensajes de amor, me llama y me dice: Hola mi amor, como un enfermo cualquiera. ¡Incluso dice que me perdona!", comenta la joven.


Para mañana está fijada una nueva audiencia, previa al juicio, para evaluar si siguen aplicando la misma medida cautelar. "Espero que esta vez tomen más en cuenta los antecedentes (...). No quiero seguir saliendo a la calle y estar asustada mirando para todos lados", dice Daniela.  


 

Hace unas semanas, la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Laura Albornoz, recordó que ha trabajado para tener una ley más drástica y criticó la falta de rapidez de quienes tienen la obligación de administrar la justicia y de proteger a las víctimas.

"¿Qué tiene que hacer o decir una mujer para que en definitiva un fiscal y un juez de garantía decrete su remisión a una casa de acogida? ¿Qué tiene que decir una mujer para que en definitiva se le crea cuando denuncie amenaza de muerte?", preguntó Albornoz.

En este contexto, aseguró que lo único que pide es que cada uno de los órganos asuma sus responsabilidades y haga lo que le corresponde.

"Los criterios de los jueces son disímiles en estos casos y, muchas veces operan los prejuicios  y no se cree a las mujeres que se están quejando", dijo la ministra, quien además recalcó que las mujeres que sufren VIF se demoran entre 5 y 7 años en presentar una denuncia.