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Pescadores de Arica esperan con cautela fallo sobre área marítima donde trabajan

El presidente de la Asociación de Armadores Pesqueros de Naves Menores de Arica estima que una resolución desfavorable sería un duro golpe para los pequeños pescadores. "Chile tiene fundamentos bien sólidos, como que por cerca de 60 años se ha respetado el límite del paralelo", asegura.

26 de Enero de 2014 | 14:30 | EFE
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Manuel Guajardo, el presidente de los armadores pesqueros ariqueños.

Alejandro Balart, La Segunda

ARICA.- Los pescadores de Arica esperan con incertidumbre y un optimismo moderado el fallo de la Corte de La Haya sobre los límites marítimos con Perú, ya que las consecuencias que puede tener para el sector pesquero el desenlace de la demanda que Perú presentó el 2008 mantienen en vilo a los trabajadores de la zona.

"El sector en litigio es justo donde nosotros trabajamos", explica a Efe Manuel Guajardo, presidente de la Asociación de Armadores Pesqueros de Naves Menores de Arica. El peor escenario para los pescadores ariqueños es que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) acoja el reclamo principal de Perú y establezca la frontera marítima en una línea equidistante entre ambos países, en lugar del paralelo que se ha aceptado durante los últimos 60 años.

Si eso sucede, las aguas donde faenan a diario se convertirán en mar peruano y los pescadores de Arica quedarán recluidos en un estrecho corredor de apenas ocho millas.

Los principales afectados ante este hipotético panorama son los pescadores artesanales, que trabajan en embarcaciones de tamaño pequeño y medio.

Uno de los principales gremios dentro de los artesanales es la Asociación de Armadores Pesqueros de Naves Menores, que agrupa a cerca de 50 embarcaciones con diez tripulantes cada una, más unas 200 personas de apoyo en el puerto.

Manuel Guajardo explica que estos barcos se dedican única y exclusivamente a pescar anchoveta, un pez de la familia de la anchoa que vive en las costas de Chile y Perú, y que se utiliza para elaborar harina de pescado y aceite.

Los pescadores de Arica capturan la anchoveta dentro de las primeras 15 millas de mar, una zona rica en nutrientes idónea para ese tipo de pescado.

Guajardo ha sacado cuentas sobre el impacto que puede causar una nueva delimitación marítima a partir de una bisectriz entre los dos países y considera que la captura de anchoveta, que alcanza 120.000 toneladas al año, caería entre un 60 y un 70 por ciento, con lo cual el negocio dejaría de ser rentable.

El dirigente pesquero asegura que en el gremio se respira un ambiente de "relativa tranquilidad y relativa incertidumbre" en la víspera del fallo.

"Chile tiene fundamentos bien sólidos, como que por cerca de 60 años se ha respetado el límite del paralelo. Todos los países ribereños que dan al Pacífico tienen sus límites en el paralelo, entonces no tiene por qué ser diferente entre Chile y Perú", cuenta en su pequeña oficina dentro del puerto.

Su inquietud se debe a que "puede pasar cualquier cosa" y al desconocimiento del voto de los 15 jueces de la CIJ, añade Guajardo.

Tratando de ponerse el parche antes de la herida, varios dirigentes gremiales se reunieron a principios de semana con el canciller y el ministro de Economía para solicitarle al Gobierno un plan de mitigación en caso de que el desenlace del litigio sea favorable a Perú.

Los pescadores proponen, entre otras cosas, ampliar la cuota de pesca, permiso para faenar en aguas más lejanas hacia el sur de Arica e impulsar la acuicultura para crear nuevos puestos de trabajo.

La aparición de Arica en los titulares de las noticias y la repentina preocupación del Gobierno ha reflotado el resquemor por el sentimiento de abandono que tienen muchos ariqueños por parte de las autoridades, a quienes critican un excesivo centralismo.

"El Gobierno nunca se ha preocupado por Arica y ahora vienen a sacarse las fotografías", lamenta a Efe Ricardo Condori, un buzo del sindicato.

Manuel Guajardo, de la Asociación de Armadores Pesqueros de Naves Menores, va un poco más lejos y trata de explicar el origen del problema.

"Lo que ocurre en Arica es culpa de los gobiernos de los últimos 40 años. El último presidente que tuvo una política geoestratégica para una región fronteriza como ésta fue el general Carlos Ibáñez del Campo", señala.

Augusto Pinochet (1973-1990), recuerda Guajardo, "convirtió la ciudad en un fortín militar" y estableció una zona franca -libre de impuestos- en Iquique, un poco más al sur, lo que ahondó el estancamiento de Arica.

En su opinión, la región de Arica y Parinacota necesita un plan de desarrollo económico y social acorde con el papel estratégico que juega como zona fronteriza.

"Ahora es una buena oportunidad porque todo el mundo se preocupa por Arica. La mejor forma de hacer soberanía es poblando la ciudad y para eso hay que crear puestos de trabajo, solucionar el problema hídrico y la escasez de energía", sostiene.

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