Más de 4 millones de barriles de crudo en el Golfo de México se derramaron durante el período de reproducción del atún rojo del Atlántico.
Reuters
CHICAGO.- Investigadores de la Universidad de Stanford (California) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que estudiaban el impacto de la marea negra sobre el atún tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon en 2010, descubrieron que los hidrocarburos afectan la capacidad de las células cardíacas de estos peces.
El estudio develó que se produce un bloqueo en los canales de distribución del potasio en las membranas de las células del corazón, que aumenta el tiempo entre cada latido.
"Este descubrimiento define más claramente las amenazas de las substancias químicas derivadas de los hidrocarburos para los peces y otras especies costeras, así como para el ecosistema oceánico, con consecuencias que van más allá de la marea negra", estimaron los investigadores al citar otras fuentes de contaminación, como el escurrimiento de aguas pluviales en el medio urbano.
Los científicos además advirtieron del riesgo de algunas sustancias de los hidrocarburos sobre la fauna y los humanos, especialmente del hidrocarburo aromático policíclico (HAP) que está presente en la contaminación del aire en niveles elevados.