Uruguay No es ningún "cuco"

En una deslucida presentación, la selección "charrúa" derrotó por la cuenta mínima a Bolivia en el estadio Centenario, que despidió con una sonora rechifla el debut de la celeste en las eliminatorias.

30 de Marzo de 2000 | 10:33 | El Mercurio
El triunfo alcanzó para sumar los tres primeros puntos en las eliminatorias, para cumplir con su rica historia... y punto. Ahí no más Uruguay. Tan mal que, seguramente, la estrecha victoria sobre Bolivia agudizará las críticas que acompañan al director técnico Daniel Alberto Passarella desde mucho antes que arrancara el certamen clasificatorio.

Considerando los pergaminos del rival y el apoyo incondicional de un estadio "Centenario" repleto hasta las banderas, se supuso que para Uruguay el encuentro frente a los altiplánicos sería coser y cantar. No fue así. Por el contrario, Bolivia demostró que la "celeste" es perfectamente abordable en su casa porque, con un poco más de atrevimiento y un pizca de suerte, los andinos pudieron regresar a La Paz con el honorífico punto de visita que fueron a buscar a Montevideo.

La ecuación uruguaya se encuentra entrampada en la jerarquía de un plantel plagado de nombres rimbombantes que, por lo menos ayer, estuvieron lejos de sacarle lustre a su cartel. Lento en exceso y desordenado a más no poder, el conjunto oriental incluso mostró ripios en su otrora inexpugnable zona defensiva.

Mal Uruguay. Pobrísimo. Es cosa de revisar los apuntes. Aparte del precioso zurdazo de Pablo García (25') que a la postre definió el encuentro, las oportunidades netas de gol del dueño de casa se reducen a una disparo de Darío Rodríguez y un avance, con finiquito algo anunciado, de Marcelo Zalayeta pocos minutos después de su ingreso. Y se detiene el conteo.

Sin que nunca fuera un aluvión, Bolivia por lo menos se prodigó tres ocasiones netas frente al pórtico del joven portero Carini: un disparo de media distancia de Limberg Gutiérrez (muy opaco ayer), otro de Erwin Sánchez en el arranque del segundo tiempo y la oportunidad más clara de todas, que corrió por cuenta de Roger Suárez cuando el partido se acababa. Era gol. El gol que en justicia debió marcar Bolivia para castigar la tibieza de un conjunto uruguayo que, así como siga practicando el fútbol de anoche en Montevideo, sólo jugará con el nombre de su rica tradición...y punto.
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