Para Solano, el Mundial es una obsesión

El volante es la figura de una generación que quiere volver a la Copa del Mundo después de 20 años. El jugador de Newcastle dice que el clima hostil no le preocupa.

23 de Abril de 2000 | 18:43 | El Mercurio
Me llamo Nolberto Albino y el segundo nombre es por mi padre, pero si uno lo ve, él es más negro que George Weah. Cuando dice la frase, suelta una carcajada que hacen relucir sus dientes blancos. Es el símbolo de la nueva generación de jugadores de Perú y a los 25 años, Solano representa a una nueva generación que ya mostró sus dientes en las eliminatorias pasadas y quiere confirmar en este proceso hacia el 2002 que el fútbol de su país puede volver a un Mundial después de cuatro copas de ausencia.

Durante ese período oscuro hasta hoy pasaron 11 años sin ganar un mísero partido en las clasificatorias. Mucho tiempo. Pero el volante de Newcastle quiere que todo cambie. Desde su generosidad se hizo un espacio para el diálogo abierto en un mano a mano sincero, donde dejó claras muchas cosas.

- Esta generación ¿llega en el momento más alto de su rendimiento?

Sí, sin dudas. Con más confianza y más personalidad. Además, muchos de nosotros tenemos la suerte de estar jugando en el extranjero y esa experiencia de actuar en un nivel más alto - y no en un campeonato como el peruano- , nos ayuda para enfrentar a futbolistas de categoría que juegan en las ligas más importante del mundo. Ahora la base está jugando afuera y eso da fuerza para enfrentar de igual a igual ante cualquiera.

- En el 2002 van a cumplirse 20 años de la última participación de Perú en los mundiales. Llegar a la Copa del Mundo ¿es una obsesión?

Sí, la presión y la obsesión de la gente la tenemos nosotros. Creo y estoy seguro que esta es la selección como para llegar a un Mundial. Si no llegamos en esta, sería muy difícil porque para muchos es la última posibilidad de jugar una Copa del Mundo.

Pacho y Za-Sa

- Nolberto, actualmente ¿se sienten más que Chile?

Ni más ni menos. No nos podemos guiar por el resultado de la primera fecha ni por aquel de las eliminatorias pasadas. Aquel día, Marcelo (Salas) estaba en un gran momento, hacía goles hasta por gusto. Ahora nosotros nos tenemos confianza. Hemos crecido y madurado.

- ¿Qué cosas han cambiado con la llegada de Maturana?

Mantenemos la misma filosofía, nada ha variado desde Juan Carlos (Oblitas) a Pacho. Además, el fútbol colombiano se parece mucho al peruano.

- ¿Teme que Chile los reciba con un clima hostil?

Nosotros queremos jugar al fútbol y no nos tiene que importar lo que haga la gente. En el partido anterior fastidiaron bastante en la noche previa en el hotel. Espero que no ocurra lo mismo aunque tampoco vamos a pedirle a los chilenos que griten por nosotros. Sólo queremos que no haya violencia.

- ¿Espera que haya mayor seguridad?

Esas son cosas que Chile debe brindarle a Perú.

- ¿Chile es sólo Salas y Zamorano?

Son dos jugadores que tienen gol. De repente uno no se encuentra con un buen mediocampo o con una buena defensa pero ellos ganan los partidos. Nosotros sabemos que debemos cuidarlos y, sobre todo, sacarles la pelota en la mitad de la cancha para que no les llegue juego.

- El partido del 4-0 en Santiago ¿es una página negra para Perú?

Pasó y quedó atrás. No podemos pensar en eso porque si no, vamos a ir allá y nos va a pasar lo mismo. No estábamos preparados pero ahora tenemos experiencia. Si nosotros queremos llegar al Mundial tenemos que pensar como Argentina y Brasil. Ellos juegan en cualquier lado igual, tenemos que tener esa personalidad. Para mí es más fácil jugar con el público en contra porque no tendremos la presión de Chile de sacar los tres puntos porque está en su casa. Para nosotros un empate es un gran resultado.

- ¿Qué otros jugador de Chile les preocupa?

A mí me gusta este chico Acuña, que marca bien. ¿Estay jugará?

No.

Bueno, uno siempre termina fijándose en Salas y Zamorano.

Solano está en uno de los mejores momentos de su carrera y lo sabe. Su exquisita pegada lo llevó a Inglaterra y hasta dicen que lo están observando de Real Madrid.

Yo siempre pensé en jugar en equipos grandes y llegué a Boca. Por suerte después me tocó Newcastle, donde el fútbol es muy físico porque se hacen dos pases y tiran un balonazo. Es un ida y vuelta constante. En el mediocampo se hace un trabajo de cuello (sonríe) porque la pelota nos pasa por arriba y tenemos que mirarla como en un partido de tenis. Pero quiero más en mi carrera y ahora sigo soñando.

Por Leonardo Burgueño,
Enviado especial a Lima

Vea nuestro especial sobre las Eliminatorias



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