La selección fue a la guerra

Chile no fue ni más ni menos de lo que viene mostrando luego de Francia '98: un equipo repetido, sin línea de juego, que apuesta al pelotazo frontal, que sostiene su andamiaje defensivo en el oficio de sus centrales. El "libreto" lo conocen todos y Perú lo demostró.

27 de Abril de 2000 | 11:06 | El Mercurio
La selección fue a la guerraSi algo distinguió a Chile en las eliminatorias pasadas fue su capacidad para liquidar en los momentos precisos, incluso cuando jugaba mal o el rival lo superaba en el trámite. La dupla Iván Zamorano-Marcelo Salas funcionó a gran altura, pero hubo jugadores que a lo largo del proceso surgieron para marcar diferencias. Sobre todo en la mitad de la cancha, en la zona de tránsito, cuando se debe limpiar el camino para habilitar a los delanteros. Eso, que suena simple, la selección no logra plasmarlo. Y no es nuevo. Viene sucediendo desde el año pasado. Salvo el triunfo sobre Colombia en la Copa América, el cuadro de Nelson Acosta ha jugado muy mal. Su fútbol es plano, repetido, a los ponchazos, con pelotazos frontales a dividir.

Entonces, en duelos cerrados como el de anoche, o ante rivales superiores como Argentina, el equipo se desespera, se muestra impotente y termina jugando a la guerra. Y así le está yendo. El análisis del empate ante Perú puede explicarse por varias razones:

MATURANA SORPRENDIO: Se habló de que sumaría a José Soto para acompañar a Juan Jayo en la recuperación. El cuerpo técnico local así lo interpretó. Pero Pacho incorporó a David Soria bien abierto por la izquierda, no desarmó su tradicional línea de cuatro en el fondo, copó el ancho del campo apostando por un cuarteto de volantes que se instaló horizontalmente (Nolberto Solano, Jayo, José del Solar y Soria), quedando libre Roberto Palacios. Y el "Chorrillano" siempre tuvo tiempo para recibir, tirándose sobre la derecha para armar una salida rápida que incomodó a los medios nacionales.

NO HUBO ACELERACION: En la zona de tránsito, donde se genera el fútbol y el desequilibrio, Chile rara vez impuso sus términos. Sólo en los primeros 10' del segundo tiempo pudo quebrar el tramado incaico, cuando los zagueros se pararon 15 metros más arriba. David Pizarro y Rodrigo Tello quedaron más cerca de Iván Zamorano y Marcelo Salas. Por ahí pudo tambalear la zaga visitante: el zurdazo de Salas en el poste lo grafica. Tal como sucedió en Buenos Aires, Pizarro y Tello se instalaron demasiado cerca de sus defensores, el terreno a recorrer fue muy extenso, con muchos obstáculos y la solución elegida es simple, pero riesgosa: el pelotazo frontal, a la guerra. Hubo lentitud en el traslado y, en una postal que ilustra los problema del equipo, el balón estuvo demasiado en los pies de Jorge Vargas, Pedro Reyes, Javier Margas y Clarence Acuña. Ellos no destacan por su prolijidad. Entonces para Zamorano y Salas la vida se hace demasiado dura. La historia pudo modificarse con el ingreso de Claudio Núñez, que superó con facilidad a Percy Olivares, pero Del Solar leyó con rapidez el problema y se instaló para ayudar al lateral.

Una dato relevante que no puede olvidarse es que los dos goles que Chile ha marcado en esta serie eliminatoria fueron de tiro libre. Alguien dirá que es una virtud aprovechar los balones detenidos, pero en 180 minutos no marcar en acciones de juego es un síntoma claro de que algo no camina.

Por Danilo Díaz


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