BERLIN.- La historia de la Copa del Mundo de fútbol, cuya decimoctava edición se desarrollará en Alemania del 9 de junio al 9 de julio, está llena de anécdotas y cuentos, con héroes y villanos, títulos y fracasos, que valen la pena repasar en 17 relatos cortos.
1930 (Uruguay) Por algunos kilos de plata
"Victoria a las Alas de Oro" es el nombre de la estatuilla de 35 cm y de casi 4 kilos que se puso en juego en esta primera edición de la Copa del Mundo, ganada por Uruguay en su casa al ganar en la final a Argentina.
Jules Rimet, presidente de la FIFA y fundador de la competición, entregó por primera vez el trofeo al capitán uruguayo José Nasazzi, el 30 de julio de 1930 en Montevideo. Esta Copa, llamada Jules-Rimet y creada por el escultor francés Abel Lafleur, se la quedaría para siempre Brasil tras su tercera victoria en 1970. Hoy, la CBF, que sufrió el robo del precioso trofeo en 1983, exhibe una réplica. La estatuilla estaba hecha de plata fina con plaquetas de oro y malaquita.
1934 (Italia) Africa dice presente
La Copa del Mundo organizada por Italia ganada por ella misma con muchas controversias sobre su fair play se vuelve un poco más mundial. Reservada a las selecciones europeas y sudamericanas cuatro años antes, esta vez recibe en Italia al primer participante africano: Egipto. En octavos de final en Nápoles, los egipcios resisten un tiempo los embates de Hungría antes de caer por 4-2. Después hubo que esperar 36 años, en México 70, para volver a ver un representante africano en una fase final. Hoy, Africa cuenta con cinco plazas en Alemania 2006. Y en 2010, tendrá el honor de organizar un Mundial por primera vez, en Sudáfrica.
1938 (Francia) Victoria sostenida por un hilo
El 16 de julio de 1938 en Marsella, Italia, defensor del título, supera 1-0 a Brasil en semifinal y obtiene un penal. Giuseppe Meazza, héroe de la Italia vencedora en 1934, es el hombre de la situación, pero los nervios van por otro lado: el elástico de su pantalón corto acababa de romperse. ¿Qué hace? ¿Cede el penal a un compañero? No, el astro de los
azzurri sostiene su pantalón con la mano izquierda y coloca la pelota en el punto penal con la derecha. Sin desconcentrarse, convierte el gol y clasifica a Italia para una nueva final, que ganará para festejar su segundo título consecutivo. Fue una victoria sostenida por un hilo, pensaron muchos en ese entonces.
1950 (Brasil) El destino negro de Moacir Barbosa
En Brasil, se alimenta una admiración sin límites hacia los mejores jugadores, pero a veces una ira infinita contra otros, más desafortunados, como lo refleja la historia del pobre Moacir Barbosa, arquero de la
seleçao en 1950. El 16 de junio, delante de unos 200.000 aficionados apretados en el Maracaná, el guardameta encajó un gol sobre la hora del partido final contra Uruguay (1-2) que costó la pérdida de la Copa del Mundo a Brasil. Los brasileños jamás perdonarían a Barbosa por ello. "En Brasil la pena máxima es de 30 años, por homicidio. Pero yo, hace más de 40 que pago por un crimen que jamás cometí", declaraba Barbosa años antes de morir en el olvido, el 7 de abril de 2000.
1954 (Suiza) El paraíso de los atacantes
El Mundial de 1954 sigue siendo el más prolífico de la historia en cuanto a goles, con más de 140 tantos anotados en 26 encuentros de la fase final, lo que lo coloca con un promedio de 5,38 dianas por partido. Una cifra impresionante y casi imposible de superar en la actualidad. Gran parte de ese récord se debe al seleccionado de Hungría. Favoritos, los húngaros marcaron 27 en 5 compromisos (5,4 de promedio por partido). Sin embargo, en la final los húngaros perdieron contra la RFA (2-3), un conjunto al que había goleado en la primera ronda 8-3.
1958 (Suecia) Primer 0-0 de la historia... e Italia no estaba
El 11 de junio de 1958 es una fecha histórica para el fútbol: se dio el primer empate 0-0 de un Mundial, en duelo de primera ronda entre Brasil e Inglaterra, en Gotemburgo. Ese día,
Pelé, con 17 años, estaba en el banco sin poder hacer nada para cambiar la historia. Cuatro días después, Suecia y Gales también se neutralizan con un marcador virgen. Casi que fue un augurio del porvenir. Con el fútbol moderno, las defensas se refuerzan y hacer goles cada vez es más difícil. La paradoja es que Italia, famosa mundialmente por su estilo conservador e inventor años después del catenaccio, no estuvo presente en tierra sueca... Brasil ganó el primero de sus cinco Mundiales.
1962 (Chile) La telaraña de Yashin
Lev Yashin quedará en la historia como el primer gran arquero de la era moderna, eclipsando a otros como Dino Zoff. De hecho, la FIFA puso en su honor el nombre del ruso, apodado la "Araña Negra", al trofeo que galardona al mejor guardameta de cada Copa del Mundo. Sin embargo, Chile 62 resultará un mal recuerdo para el palmarés de Yashin, quien tras un buen desempeño en el debut ante Yugoslavia (2-0 para la URSS) empieza a fallar. Primero contra Colombia, cuando los soviéticos ganaban 4-1 y a media hora del final Yashin comete errores inusuales y le marcan tres goles en menos de 20 minutos. Fallos que le pesaron y de los que jamás se pudo recuperar. En cuartos de final, ante Chile, Yashin se deja sorprender por dos tiros de lejos, la URSS pierde 2-1 y se despide sin gloria de tierra chilena.
1966 (Inglaterra) Pelé maltratado
En 1966 ya todos conocían a la perfección el arte sin igual del "Rey" Pelé. Y sus rivales tuvieron que apelar a cualquier recurso para detenerlo. Desde su debut, el 12 de julio en Liverpool, Pelé, autor del primer tanto verdeamarelo de tiro libre, es víctima de numerosas faltas del búlgaro Jetchev. Lesionado, el ex Santos no juega el segundo compromiso, que los brasileños pierden ante Hungría (1-3). En el duelo decisivo contra Portugal, el 19 de julio en Liverpool, Pelé vuelve, pero el Portugal de Eusebio anota dos goles de entrada y el "Rey" sufre otro maltrato, esta vez de parte del defensor luso Morais. En ese entonces no existían los reemplazos y sigue en el campo de juego, pero en una pierna. Brasil, doble campeón mundial en título, cae finalmente 3-1 y se marcha en primera ronda. Pero esa derrota violenta no fue en vano, ya que las autoridades de la FIFA a partir de 1970 ponen en uso las tarjetas (amarilla y roja).
1970 (México) Bajo el sol del mediodía
Debido a la importancia creciente del fútbol que se hace eco en la televisión, por un motivo de horarios los partidos comienzan al mediodía, bajo el sol de plomo del verano azteca que desató la ira de los futbolistas, principales damnificados de esa disposición. La edición de 1970 es la primera que tuvo una difusión a escala mundial. La TV había hecho su aparición en Suiza, en 1954, con algunos partidos transmitidos en directo. El Mundial sueco de 1958 tuvo la primera difusión en mondovision. Era el principio del poder de la TV, fuente de importantes ingresos para la FIFA.
1974 (Alemania) RFA-RDA, el que pierde gana
Alemania Occidental ganó "su" Copa al vencer a la Holanda de Johan Cruyff (2-1). Franz Beckenbauer y sus compañeros habían arrancado de manera tibia y con una derrota, bien camuflada, en primera ronda ante su vecino de Alemania Oriental. Ese 22 de junio de 1974 en Hamburgo, la RFA, con Beckenbauer y Gerd Müller, cae 1-0. Derrota humillante para la RFA pero sin consecuencias porque ya estaba clasificada para la segunda fase por sus triunfos contra Chile (1-0) y Australia (3-0). Pero ese traspié generó una pequeña revolución en los germanos del Oeste, con cambios tácticos reclamados por los jugadores al técnico Helmut Shön. Esa rebelión tuvo éxito, ya que la RDA quedó eliminada en segunda ronda y la RFA se llevó toda la gloria ante la "Naranja Mecánica".
1978 (Argentina) Vitrina política
El Mundial, al igual que los Juegos Olímpicos, siempre constituyó una vitrina política para los regímenes autoritarios, que tomaron esa manifestación deportiva para hacer propaganda de sus gobiernos. ¿Ejemplos? La Copa del Mundo de 1934 organizada por la Italia de Mussolini o los JJ.OO. de 1936 por Adolfo Hitler. En 1978, se llevó a cabo en una Argentina dirigida por el dictador Videla. El seleccionado albiceleste, con su capitán Daniel Passarella, se impone en casa, pero las suspicacias aún siguen en el aire, ya que cuando debía ganar por cuatro tantos de diferencia contra Perú para avanzar a la final, los argentinos golean 6-0, el 21 de junio. En la final, Argentina vence 3-1 en la prórroga a Holanda.
1982 (España) El jeque y el árbitro ruso
Durante el choque Francia-Kuwait (4-1), el 21 de junio de 1982, ocurrió un hecho insólito: a los 80 minutos, los "Bleus", que ganaban 3-1, anotaron un cuarto tanto por medio de Alain Giresse. Poco después el estadio se paralizó porque el jeque Fahd, presidente de la Federación kuwaití, bajó al campo de juego para protestarle en persona al árbitro ese gol y solicitarles a sus jugadores que abandonen la cancha. Michel Hidalgo, seleccionador francés, se indignó. Y mucho más cuando el referí ruso Miroslav Stupar accedió a la demanda del jeque y anuló el gol. Francia luego anotó otro tanto, pero el antecedente quedó como un bache negro para la historia del arbitraje mundial.
1986 (México) El show de Maradona y la veloz roja a Batista
Al regresar a Francia, la prensa parisina lo apodó "Lucky Luke". ¿A Platini, Bats o Rocheteau? No, al árbitro Joël Quiniou, quien entró en la historia de los Mundiales al sacar la tarjeta roja más rápida, al uruguayo José Batista. Apenas duró en el campo de juego 45 segundos por derribar con dureza al escocés Gordon Strachan, el 13 de junio de 1986 en Nezahualcoyotl. Sin embargo, el Mundial quedará en el baúl de los recuerdos mundialistas por los tantos "extraterrestres" de
Diego Maradona contra Inglaterra, tras gambetear a cinco adversarios y meter gol. Menos glorioso resultó el primero, anotado por el mismo Maradona con un puño, que hoy todos denominan "La mano de Dios" por sus declaraciones al término del encuentro. Con esa actuación estelar y tras levantar la Copa ante Alemania (3-2 en final), se consensuó en que era el sucesor natural de Pelé.
1990 (Italia) Un león ruge con 38 años
Camerún da la sorpresa en 1990 al alcanzar los cuartos de final. Y Roger Milla anota su nombre en el Salón de la Fama al lado de Diego Maradona, Lotthar Matthäus y Roberto Baggio. El "león indomable" logra un primer doblete en primera ronda contra Rumania (2-1) y luego un segundo en octavos ante Colombia (2-1, en alargue). Pero las ganas de Super-Roger no alcanzan para derribar al potente seleccionado inglés, que da vuelta el partido y vence 3-2 en el suplementario). Cuatro años más tarde, en Estados Unidos, Milla marca un nuevo tanto, con 42 años, 1 mes y 8 días (récord).
1994 (Estados Unidos) Un Maradona positivo
El 25 de junio de 1994 Maradona vive su día más negro. Ese día la Argentina conducida por su ídolo derrota a Nigeria (2-1), luego de un estreno brillante ante Grecia (4-0) en el que también Diego marcó una diana. El andar albiceleste era firme, hasta que se reveló el control antidopaje positivo (efedrina). El "Diez" fue excluido del Mundial y la noticia explotó como una bomba en todo el planeta. Argentina se derrumbó y en octavos de final quedó eliminada por Rumania (2-3) y su astro George Hagi, paradójicamente apodado "el Maradona de los Cárpatos".
1998 (Francia) El árbitro contra las cámaras
Su nombre no evoca nada, pero este estadounidense alimentó una de las polémicas más importantes de la edición de Francia 1998. Esfandiar Baharmast dirigió Brasil-Noruega (1-2) y pitó un penal dudoso en favor de los nórdicos. Según las imágenes del directo de la televisión, el atacante parecía haber caído solo. Pero imágenes reveladas por otra cadena de TV días más tarde, con tomas desde otro ángulo, corroboraron que el referí tenía razón. Por una vez, un árbitro había observado mejor que decenas de cámaras de televisión.
2002 (Corea/Japón) Traición a la italiana
Tras pasar por Sudamérica, Europa y la Concacaf, el Mundial se desarrolla por primera vez en Asia. Allí, una de las revelaciones fue el atacante surcoreano Ahn Jung-hwan, desconocido hasta en Italia, donde militaba en el Peruggia. Pero al marcar un gol de oro contra los
azzurri, favoritos, en octavos de final, fue juzgado como traidor en Italia y no volvió a jugar en Serie A.