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Campeón mundial: El retiro soñado por Zidane

El astro galo podría dejar las canchas cumpliendo, por segunda vez, el sueño de todos los futbolistas: ganar un Mundial.

08 de Julio de 2006 | 07:50 | DPA

(Foto: AFP)
BERLÍN.- Última estación, adiós definitivo, número final. La final del Mundial de fútbol de Alemania 2006, en el Estadio Olímpico de Berlín, será el último escenario en el que actuará el mago Zinedine Zidane, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

El capitán francés escribirá mañana ante Italia el capítulo final de su carrera deportiva. El cariz épico o trágico de su contenido lo determinará el resultado del partido, pero lo que es seguro es que con su inesperado renacimiento, "Zizou" se ganó definitivamente un lugar a la altura de los más grandes, como Diego Maradona, Pelé o Johan Cruyff.

Si no hay lágrimas de alegría por el segundo título mundial francés después de 1998, las habrá cuando Zidane diga adiós, después de 108 partidos internacionales y 758 como futbolista profesional.

"Es una verdadera pena que lo deje", lamentó el jefe del comité organizador del Mundial, Franz Beckenbauer, presente en cuatro finales mundialistas como jugador y entrenador. "Yo no pienso que Zidane esté listo para retirarse", añadió Maradona tras la victoria de los franceses ante Brasil en cuartos.

La historia de Zidane pasará a los anales de los Mundiales. Empezó hace un año con su retiro del retiro, que había decidido frustrado tras caer en unos discretos cuartos de final en la Eurocopa de 2004 contra Grecia. Pero cuando Francia se encontró en problemas durante la clasificación para Alemania, el gran capitán volvió al puesto de mando de un barco a la deriva.

Sin palabras altisonantes, la silenciosa estrella marcó inmediatamente el rumbo correcto. Y aunque sin estridencias, nadie expresó el lema de manera más rotunda: "Quiero ser de nuevo campeón del mundo".

Una intención algo atrevida a juzgar por la azarosa clasificación del equipo. En su despedida de Francia, en el último partido de preparación para el Mundial, ante China, Zidane erró un penal en el que resbaló y terminó en el suelo. Parecía un símbolo premonitorio.

La primera fase no trajo mejores augurios para los "bleus", cuyo flojo rendimiento fue estrechamente ligado a la baja forma de su capitán. Tras un 0-0 ante Suiza y un 1-1 frente a Corea del Sur, Francia se clasificó segunda de su grupo sólo al ganar por 2-0 a Togo sin Zidane, sancionado por amarillas.

Se llegó entonces incluso a oír hablar de prescindir del ya ex jugador del Real Madrid, que sufrió además la humillación de ser sustituido en los últimos minutos del partido ante los coreanos, que podría haber sido el último de su carrera. Eran los días en los que se hablaba de un enfrentamiento directo entre el seleccionador y los veteranos del equipo.

No se sabe si la actitud de Domenech buscaba en realidad provocar una reacción del genio. Si es así, fue sencillamente genial, pues sus pies volvieron a funcionar en el momento justo.

El número 10 francés demostró de nuevo por qué fue elegido tres veces mejor jugador del mundo ante España y lideró a su equipo de "jubilados" a una victoria por 3-1 ante una selección con una media de edad casi cinco años menor. En el derrocamiento de Brasil, el mago enseñó de nuevo la altura de su arte. El balón, que acaricia como casi ningún otro, era de nuevo su amigo.

Mañana, cuando miles de millones miren a Berlín para despedirse de "Zizou", la música del "maestro" se escuchará por última vez. El mundo del fútbol será tras el 9 de julio más pobre.