Todo comenzó en el sector de camiones pesados con la Normativa de Emisiones Euro 4, avanzó con la Euro 5 y llegó a los automóviles hace bastante poco, con la normativa Euro 6. Hoy lo tenemos bajo Mercedes Benz con su “BlueTec”, con el “BlueHDi” dentro del Grupo PSA (Peugeot-Citroen) y” BlueMotion” dentro del Grupo Volkswagen.
Nos referimos a la tecnología Adblue, un sistema popularizado en varios camiones y autos diésel que hoy se comercializan, y limita casi al mínimo las emisiones contaminantes (las partículas, las cenizas, el polvillo) permitidas para los motores, especialmente en las partículas sólidas y gases NOx. Aunque hay plataformas mecánicas que logran cumplir esta norma sin recurrir a este tipo de sistemas de depuración de los gases, todo apunta a que con la llegada de la norma Euro 6.2 (pendiente para 2018) en la práctica la totalidad de motores diésel necesitarán de ellos.
En los camiones ya se utiliza hace unos 10 años. Por ejemplo, con legislación de 2010 de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ya limitó las emisiones de NOx a niveles que hacen necesaria la tecnología SCR para los camiones de Norteamérica. Y hoy, todos los fabricantes europeos de camiones están sacando al mercado modelos equipados con esta tecnología.
Eliminando al NOx
Los motores diésel generan menos cantidad de productos contaminantes y CO2 pero, por desgracia, hay dos emisiones que son muy peligrosas y que deben ser reducidas en la medida de lo posible: los óxidos de nitrógeno (NOx) y los benzopirenos presentes en la ceniza que genera la combustión del petróleo.
Los benzopirenos son partículas sólidas que se adhieren a los tejidos del sistema respiratorio y son altamente cancerígenas, de ahí que se haya hecho obligatorio el instalar filtros anti partículas en los diésel para atraparlas de forma completamente mecánica, instalando esta tecnología en el tubo de escape del vehículo.
Sin embargo, los NOx no se pueden eliminar físicamente, por lo que necesitan de una reacción química (mediante un proceso denominado reducción catalítica selectiva o RCA) que los transforme una vez generados de forma que no salgan a la atmósfera. Para producir esta reacción química, se utilizan dos elementos: por un lado, un catalizador que facilita que el proceso tenga lugar y, por otro, un compuesto químico que reacciona con los peligrosos NOx y los transforma en otros gases inocuos. Este aditivo se conoce comercialmente como AdBlue y está compuesto por una disolución al 32,5% de urea.
El Adblue no tóxico y es seguro de manipular. En general va en un depósito independiente (de unos 20 litros) cerca del escape. Puede durar unos 20.000 kilómetros entre cada llenada. El consumo de AdBlue equivale a un 3-5% del consumo de combustible. El valor estimado en Chile bordea los $1.000 por litro.